Las autoridades de Irán han emitido una advertencia urgente a la población y a las empresas para que se alejen de las instalaciones petroleras de tres países claves para EEUU en Medio Oriente.
La “alerta máxima” se produce en el contexto de una creciente tensión en Oriente Medio. Esta tensión es alimentada por las recientes amenazas de una posible acción militar de EEUU en la región.
Según portavoces oficiales, la medida busca evitar víctimas y daños colaterales ante eventuales represalias o ataques directos.
Este llamado ocurre después de que varios medios internacionales y funcionarios occidentales sugirieran un inminente ataque contra activos energéticos en la zona.
Lo anterior, podría desencadenar una crisis aún más profunda en el suministro global de petróleo.
El gobierno iraní no ha especificado si hay amenazas concretas. Sin embargo, subraya que la seguridad en las zonas petroleras debe ser una prioridad para todos los involucrados.
Preocupación internacional ante una posible escalada
Diversos analistas señalan que cualquier conflicto armado que afecte el corredor energético del Golfo Pérsico tendría consecuencias globales.
Este ataque impactaría en el precio del petróleo y la estabilidad económica de países dependientes de la región.
La comunidad internacional, incluyendo la ONU, ha hecho llamados a la cautela para evitar una mayor escalada.
Además, el temor por la seguridad en instalaciones emblema del sector ha puesto en alerta a las principales potencias. Por ello, estas siguen con atención cada movimiento en Teherán y los países vecinos.