Hoy, durante un discurso dirigido a una decena de nuevos embajadores en el Vaticano, el papa Francisco aseguró que proteger y acoger a los inmigrantes de una responsabilidad moral que no puede ser ignorada.

El pontífice mencionó que la Declaración Universal de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, “un documento fundamental que continúa guiando los esfuerzos de la diplomacia internacional para asegurar la paz mundial y promover el desarrollo integral de cada individuo y de todos los pueblos”.

Agregó que la defensa de los derechos humanos inspira “todos los esfuerzos para abordar las situaciones graves de guerra y conflictos armados, pobreza opresiva, discriminación y desigualdad que afligen a los nuestros. mundo y que en los últimos años han contribuido a la actual crisis de la migración masiva”.

Francisco aseguro que la Iglesia Católica “se compromete a trabajar con cada interlocutor responsable en un diálogo constructivo dirigido a proponer soluciones concretas a este y otros problemas humanitarios urgentes, con el objetivo de preservar la vida humana y la dignidad, aliviando el sufrimiento y aumentando el desarrollo auténtico e integral”.

El Vicario de Cristo recordó que este año se conmemoró el centenario del fin de la Primer Guerra Mundial, que calificó como una tragedia de inmensas proporciones, que el papa Benedicto XV definió sin dudarlo como una masacre inútil.

“Que las lecciones aprendidas de las dos grandes guerras de la Siglo XX, que dieron lugar al nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas, continúen convenciendo a los pueblos del mundo y sus líderes de la inutilidad de los conflictos armados y de la necesidad de resolver disputas a través del diálogo paciente y la negociación”, destacó.