La intensificación de los ataques con drones por parte de Ucrania contra infraestructura energética rusa comienza a tener un impacto visible en la vida cotidiana de la población. En Moscú y otras ciudades se han registrado largas filas en estaciones de servicio debido a problemas en el abastecimiento de combustible.
De acuerdo con un análisis de CNN, la estrategia ucraniana se ha enfocado en atacar refinerías, terminales petroleras, buques e instalaciones vinculadas a la industria militar rusa con el objetivo de debilitar la capacidad económica que sostiene el esfuerzo de guerra del Kremlin.
Según el reporte, Rusia interceptó alrededor de 660 drones en una sola noche durante la semana pasada, uno de los mayores ataques aéreos registrados desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania en 2022. Las operaciones se extendieron por al menos 12 regiones del país.
Mientras el conflicto continúa, ambos países mantienen operaciones militares de largo alcance, en un escenario donde las acciones ya no solo impactan el frente de batalla, sino también la vida diaria de millones de civiles.
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