El Gobierno de Cuba anunció que los ciudadanos cubanos que residen en el extranjero podrán invertir en el sector privado y ser propietarios de negocios en la isla. Esto se da como parte de nuevas medidas destinadas a impulsar la economía nacional.
El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga explicó en una entrevista que el país busca fomentar un entorno empresarial más dinámico. Así, esperan permitir atraer capital y revitalizar sectores clave como el turismo, la minería y la infraestructura energética.
Según el funcionario, el gobierno también está abierto a mantener relaciones comerciales con empresas de Estados Unidos y con cubanos residentes en ese país, incluyendo a sus descendientes. No obstante, aseguró que el embargo estadounidense sigue siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico de la isla. Esto se debe a que limita el acceso a financiamiento, tecnología y mercados internacionales.
La medida llega en medio de una profunda crisis económica y energética en Cuba, marcada por apagones, escasez de combustible y presión social. Las autoridades esperan que la apertura a la inversión de la diáspora ayude a generar capital y a impulsar proyectos que fortalezcan la producción y los servicios en el país.
Este cambio representa un giro significativo en la política económica cubana. Durante años los ciudadanos que vivían fuera del país no podían participar directamente en negocios privados dentro de la isla.
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