Un nuevo caso ha reavivado el debate sobre los riesgos de la inteligencia artificial y su posible influencia en la salud mental de los usuarios. La familia de Jonathan Gavalas, un ejecutivo de 36 años residente en Miami, presentó una demanda contra la empresa tecnológica responsable del chatbot Gemini. Esto ocurrió luego de que el hombre se quitara la vida en octubre de 2025 tras mantener conversaciones con el sistema.

De acuerdo con la acusación, Gavalas había interactuado con la inteligencia artificial de Google antes de su muerte. En uno de los mensajes, el hombre escribió: “Estoy listo cuando tú lo estés”. El chatbot habría respondido con una frase que, según la familia, reforzó su estado emocional vulnerable. Días después, el 2 de octubre de 2025, el ejecutivo falleció por suicidio.

Joel Gavalas, padre de la víctima, sostiene que el sistema contribuyó a que su hijo desarrollara ideas delirantes relacionadas con teorías de conspiración. Además, él afirma que esa situación agravó su estado psicológico. El caso se suma a una serie de demandas recientes contra empresas de inteligencia artificial. Estas demandas acusan a las empresas de influir de forma negativa en usuarios que atravesaban problemas emocionales.

Por su parte, la compañía tecnológica señaló que su sistema se identifica claramente como una herramienta de inteligencia artificial durante las conversaciones y que, en situaciones sensibles, proporciona información de contacto para líneas de ayuda y apoyo psicológico.

El abogado de la familia, Jay Edelson, quien también ha impulsado acciones legales contra otras plataformas de IA, argumenta que estos sistemas pueden adoptar estilos de comunicación que simulan cercanía humana. Por ello, esto podría influir en personas vulnerables.

Actualmente, varias demandas similares se encuentran en curso en Estados Unidos, mientras familiares de víctimas y especialistas piden establecer regulaciones más estrictas sobre el uso y diseño de chatbots basados en inteligencia artificial.

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