La “asfixia energética” en Cuba está poniendo en grave peligro la salud de embarazadas, según alertan médicos y organismos internacionales.

El término hace referencia al severo déficit en el acceso a la energía, consecuencia de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la crisis interna del país.

En este contexto, cientos de gestantes ven amenazada su vida y la de sus bebés por falta de electricidad en hospitales y dificultades para la atención médica adecuada.

Las sanciones estadounidenses y la escasez de combustibles han provocado frecuentes apagones e interrupciones de servicios básicos.

Esto obstaculiza la esterilización de equipos, la refrigeración de medicamentos y el funcionamiento de incubadoras, indispensables para la atención de embarazadas y recién nacidos.

 Consecuencias de la crisis energética en la salud de embarazadas 

Varios informes médicos indican un aumento en las complicaciones gestacionales por la falta de luz y recursos en los centros de salud.

La imposibilidad de realizar cesáreas a tiempo y la deficiente conservación de medicamentos vitales ponen en riesgo la vida de madres e hijos.

Expertos advierten que la crisis energética Cuba está profundizando la vulnerabilidad de la salud materna, afectando especialmente a las comunidades rurales y populares.

Ante este panorama, el llamado de médicos y organismos es al levantamiento de sanciones y a incrementar la ayuda internacional para asegurar el derecho a la salud de las embarazadas en Cuba.