El gobierno de Irán reconoció oficialmente que más de 3,100 personas han muerto hasta ahora en el marco de las protestas sociales ocurridas en los últimos años.

Esta admisión generó controversia, especialmente porque organizaciones de derechos humanos y activistas aseguran que el número real de víctimas podría ser considerablemente más alto, dando pie a una preocupación internacional sobre la represión en Irán.

Las muertes en protestas de Irán han sido tema de debate constante desde el estallido de las manifestaciones antigubernamentales.

Las autoridades iraníes, usualmente reservadas respecto a estos datos, presentaron la cifra como un esfuerzo de transparencia, aunque no brindaron detalles sobre las causas de muerte ni contexto sobre los incidentes más críticos.

Organizaciones independientes y familiares de víctimas denuncian la ausencia de investigaciones imparciales y el posible subregistro de casos.

Según el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Ali Akbar Pourjamshidian, 2,427 de los fallecidos son considerados “mártires”, tanto civiles como miembros de las fuerzas de seguridad. Otros 690, según la versión oficial, fueron catalogados como “terroristas, alborotadores y atacantes de instalaciones militares”.

 Discrepancias entre cifras oficiales y reportes independientes

Mientras el gobierno informa de más de 3.100 fallecidos, activistas como los integrantes de Human Rights Activists News Agency (HRANA) afirman que la represión estatal pudo haber causado muchas más muertes entre manifestantes y transeúntes.

Además, rechazan la falta de acceso a datos verificados y denuncian intimidación hacia quienes buscan información alternativa.

En la región, la noticia despierta preocupación por los derechos humanos y la libertad de expresión.