Un estudio reciente, publicado en la revista científica “Nature Climate Change”, revela que el 90% de las sedes de esquí en el continente Europeo, podrían desaparecer a medida que el calentamiento global toma un rumbo implacable.
El informe, que analizó 2.234 resorts en 28 países europeos, destaca que incluso las modernas y eficientes máquinas de nieve artificial podrían no ser suficientes para contrarrestar la pérdida de nieve natural a medida que la temperatura de la Tierra sigue en aumento.
Bajo el escenario más optimista, donde los esfuerzos globales para combatir el cambio climático logren limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados Celsius, solo alrededor del 32% de las estaciones de esquí europeas estarían en riesgo de sufrir escasez de nieve.
No obstante, con un aumento de temperatura global de 2 grados Celsius, que muchas veces se considera límite para evitar los peores impactos del cambio climático, aproximadamente la mitad de todas las estaciones de esquí en Europa se encontrarían en una situación de alto riesgo de escasez de nieve.
Por otro lado, si las temperaturas aumentaran en 3 grados Celsius, el 91% de las estaciones se verían afectadas, y en un sombrío escenario de 4 grados Celsius, casi todas las sedes de esquí del continente estarían en peligro de enfrentar una crisis de nieve.
Los Alpes, una icónica cordillera que ha sido el epicentro del esquí europeo, se vería particularmente afectada. El informe subraya cómo la combinación de temperaturas más cálidas y precipitaciones menos consistentes pone en peligro la base misma de la industria del esquí en esta región.
Si bien el panorama es desalentador, el estudio también destaca la importancia de los esfuerzos globales para abordar el cambio climático. El acuerdo climático de París, con su objetivo de limitar el aumento de temperatura a 1,5 grados Celsius, ofrece una oportunidad para mitigar algunos de los peores impactos proyectados.
Además, la fabricación de nieve artificial podría ayudar a aliviar la escasez en cierta medida, reduciendo la proporción de estaciones de esquí en riesgo, aunque no exime completamente a la industria de los desafíos que se avecinan.