Lai Ching-te se consolidó como el presidente de Taiwán tras un sólido triunfo electoral que demostró el deseo de los taiwaneses de continuar con el proyecto independentista.

El ganador de las elecciones es el actual vicepresidente y líder del Partido Progresista Democrático (PPD), quien ganó con un 40.25% de los sufragios contabilizados.

Expertos han señalado que los resultados electorales demuestran el deseo de los ciudadanos de continuar como país independiente de China.

Lai Ching-te le ganó la presidencia a la Kuomintang, candidata que abogada por acercamientos con Pekín. “Esto refleja que Taiwán tiene una firma voluntad de mantener su independencia y decidir su propio destino”.

Al respecto, se indicó que la distancia entre ambos partidos en las urnas fue de un 33,39%, superando las expectativas de los sondeos y refleja la solidez de la posición progresista en la isla.

El ahora presidente electo se ha comprometido a mantener la estabilidad y el statu quo en las relaciones con China, enfocándose en estrategias de disuasión para evitar conflictos armados, al tiempo que busca el diálogo con Pekín

China expresó su descontento con la elección de Lai Ching-te, sugiriendo una presunta tendencia secesionista que perjudica no solo a la población, sino al mundo.

La actual presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen (PDP), llegó al poder en el  2016, pero no pudo presentarse a un tercer mandato por limitación constitucional.

Se estima que más de 19,5 millones de taiwaneses estaban habilitados para ejercer el sufragio y elegir a su nuevo presidente.