El aumento de la tensión en Taiwán ha sido una de las principales preocupaciones en el panorama internacional en las últimas semanas, después de la visita de su presidenta Tsai Ing-wen a Estados Unidos.

El gobierno chino ha condenado esta visita y ha acusado a Washington de “confabulación” con la isla, lo que ha provocado un despliegue militar en los alrededores de Taiwán.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha asegurado que mantiene las “líneas de comunicación abiertas con China” para evitar una escalada en la tensión.

Sin embargo, la reunión entre Tsai Ing-wen y el líder de la Cámara Baja estadounidense, Kevin McCarthy, ha enfurecido a Pekín y ha generado una respuesta enérgica del gobierno chino.

En este sentido, China amenazó con tomar “medidas resueltas y efectivas” para defender su soberanía nacional e integridad territorial, generando preocupación en la comunidad internacional, que teme que un conflicto entre China y Taiwán pueda tener consecuencias graves para la estabilidad en la región.

Por otro lado, Estados Unidos ha reiterado su compromiso con la paz y ha pedido a China que cese la presión diplomática y económica sobre Taiwán.

El secretario de Estado, Antony Blinken, ha expresado su intención de reagendar el viaje a Pekín, que fue suspendido el febrero pasado, “siempre y cuando las condiciones lo permitan”, afirmó.

En este contexto, es importante recordar que Taiwán es considerada por China como una provincia rebelde y que el gobierno chino ha amenazado con utilizar la fuerza para reunificar la isla con el continente.

No obstante, Taiwán cuenta con el respaldo de Estados Unidos y de otros países de la región, lo que ha generado una tensión que parece lejos de disminuir en el corto plazo.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por el riesgo de un conflicto en la zona y ha llamado a la calma y a la solución pacífica de las diferencias entre China y Taiwán.

Taiwán “enfrenta” a China y dice que no tiene miedo, “haremos frente a las amenazas”