El gobierno de Estados Unidos ha anunciado una nueva estrategia: pintará de negro el muro fronterizo con México para que absorba mayor cantidad de calor y así dificultar que migrantes intenten escalarlo.
La medida busca que el muro alcance temperaturas mucho más elevadas, haciendo físicamente más difícil y riesgoso el cruce ilegal durante las horas de sol.
Según informó la secretaria de Seguridad, Kristi Noem, esta iniciativa forma parte de un plan de seguridad fronteriza que pretende desalentar a quienes buscan llegar a territorio estadounidense sin la debida autorización.
El proyecto contempla la aplicación de una pintura especial sobre algunos tramos del muro en zonas consideradas de alto tránsito.
¿En qué consiste la nueva medida fronteriza?
El Departamento de Seguridad Nacional indica que la pintura negra permitirá que el metal del muro alcance temperaturas superiores a los 60 grados Celsius en días calurosos, algo que puede provocar quemaduras severas.
Expertos advierten que, además de los riesgos físicos directos para quienes intenten escalar el muro, también podría tener consecuencias medioambientales.
La decisión del gobierno ha generado debate entre organizaciones de derechos humanos, quienes aseguran que se trata de una medida inhumana que no soluciona las causas de la migración.
Por otro lado, funcionarios estadounidenses defienden la acción de pintar el muro como necesaria para fortalecer la frontera sur y disminuir los cruces irregulares.
Esta no es la primera vez que las políticas migratorias de Estados Unidos son motivo de controversia. En la región, organizaciones civiles ya han expresado preocupación por el impacto de estas barreras en la vida de los migrantes.