Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) reveló que las primeras 100 horas de la campaña militar iniciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán han tenido un costo aproximado de 3.700 millones de dólares. La cifra equivale a un gasto cercano a 891 millones de dólares diarios durante los primeros cuatro días de la ofensiva.
El análisis señala que la etapa inicial del conflicto fue particularmente intensa, con bombardeos masivos dirigidos contra instalaciones estratégicas y la cúpula del liderazgo iraní. Como resultado, esto elevó considerablemente el gasto militar. Estas primeras jornadas suelen ser las más costosas de una campaña aérea. Esto se debe al uso intensivo de misiles, sistemas de defensa y operaciones de alta precisión.
Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es que la mayor parte del dinero utilizado no estaba contemplado en el presupuesto aprobado por el Congreso estadounidense. De los 3.700 millones de dólares gastados, alrededor de 3.500 millones corresponden a gastos no presupuestados. Por ello, esto podría obligar al Pentágono a solicitar recursos adicionales para continuar las operaciones.
Además del gasto inicial, los analistas del CSIS estiman que reponer el inventario de municiones utilizadas durante la primera semana podría costar más de 3.000 millones de dólares adicionales. Aun así, el centro de estudios prevé que los costos diarios podrían reducirse si las fuerzas estadounidenses recurren a armamento menos costoso. Asimismo, prevén una reducción si disminuye el ritmo de ataques con drones y misiles por parte de Irán.
Expertos económicos advierten que el impacto del conflicto podría ir más allá del gasto militar directo. Algunas estimaciones indican que las consecuencias económicas para Estados Unidos podrían alcanzar pérdidas de hasta 210.000 millones de dólares si la guerra se prolonga y afecta el comercio y los mercados internacionales.