Adam Mosseri, director de Instagram, declaró este miércoles en el marco del histórico juicio por presunta adicción a las redes sociales que enfrenta a Meta y YouTube. Durante su testimonio, el ejecutivo aseguró que no considera que los usuarios puedan ser “clínicamente adictos” a la aplicación.
Mosseri se convirtió en el primer alto directivo en comparecer ante el tribunal en este proceso judicial, impulsado por una joven de 20 años que sostiene que las compañías diseñaron de manera intencional funciones adictivas para captar y retener a usuarios jóvenes, lo que —según su denuncia— afectó gravemente su salud mental.
El caso es el primero de más de 1.500 demandas similares en llegar a juicio y podría sentar un precedente clave sobre la posible responsabilidad de las grandes plataformas tecnológicas frente a los daños psicológicos que alegan haber sufrido menores y adolescentes.
En paralelo al desarrollo de la audiencia, un grupo de padres y familiares que afirman haber perdido a sus hijos por situaciones vinculadas al uso de redes sociales se congregó en las afueras del tribunal durante la madrugada para intentar ingresar a la sala. Vestidos con impermeables azules, algunos llegaron alrededor de la 1 a.m., hora local, con la intención de ocupar los limitados espacios disponibles para el público.
Entre ellos estuvo Julianna Arnold, madre de Coco, una adolescente de 17 años que falleció tras ingerir una pastilla adulterada con fentanilo que, según relató, obtuvo de un hombre mayor con quien se contactó a través de Instagram. “Nunca dejaremos de luchar, por eso estamos aquí”, expresó.
El juicio podría marcar un antes y un después en la discusión sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes y el alcance de la responsabilidad de las empresas tecnológicas.