El gobierno de Estados Unidos anunció que reducirá significativamente la tarifa para renunciar a la ciudadanía, como parte de una medida que busca facilitar este proceso a los ciudadanos que desean dejar su nacionalidad.

A partir de abril, el costo bajará de 2,350 a 450 dólares, una cifra incluso menor al gasto real que implica para el gobierno procesar estas solicitudes. La decisión responde a una promesa de la administración del presidente Donald Trump de revertir el aumento aplicado en 2015, el cual había sido ampliamente criticado.

En los últimos años, el número de personas que solicitan el Certificado de Pérdida de Nacionalidad ha aumentado considerablemente. Solo en 2024 se registraron más de 4,800 casos, una de las cifras más altas reportadas, según datos del Servicio de Impuestos Internos.

Especialistas señalan que factores políticos y fiscales han influido en este incremento. Entre ellos, cambios en el panorama político estadounidense y las complejas obligaciones tributarias que afectan a ciudadanos que residen en el extranjero.

Además, informes indican que existe un retraso global en las citas para completar el proceso, con decenas de miles de solicitudes pendientes. A pesar de los esfuerzos de las autoridades por agilizar los trámites, la demanda continúa creciendo más rápido de lo que pueden resolverse los casos.

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