El Gobierno de Francia pondrá en marcha este año una nueva medida dentro de su estrategia nacional contra la infertilidad: todos los ciudadanos que cumplan 29 años recibirán un mensaje personalizado en sus teléfonos móviles con información sobre su salud reproductiva y la disminución de la fertilidad con la edad.

La iniciativa forma parte del plan que la administración de Emmanuel Macron viene elaborando desde hace varios años y que busca responder al descenso sostenido de la natalidad en el país. Aunque el contenido exacto del mensaje aún no ha sido definido, el objetivo es generar conciencia temprana y ofrecer información clara para que las personas puedan tomar decisiones informadas, incluida la posibilidad de congelar óvulos.

La ministra de Salud, Familias, Autonomía y Personas con Discapacidad, Stéphanie Rist, explicó que la medida no pretende presionar a la población, sino evitar arrepentimientos futuros por falta de información. Según señaló, la intención es “empoderar” a los ciudadanos para que puedan preservar su fertilidad antes de que esta disminuya.

El plan se enmarca en un contexto demográfico preocupante. Francia, históricamente uno de los países con mayor tasa de natalidad en Europa, atraviesa una caída sostenida desde 2010. En 2025 se registró un hecho inédito: por primera vez el número de muertes superó al de nacimientos. El año pasado se contabilizaron 645.000 nacimientos frente a 651.000 defunciones, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística.

Actualmente, el índice de fecundidad se sitúa en 1,56 hijos por mujer, el nivel más bajo desde 1942. Frente a este escenario, el Ejecutivo aprobó un programa que incluye 16 medidas orientadas tanto a la concienciación como al refuerzo de los servicios de reproducción asistida.

En los últimos dos años, el presupuesto destinado a los centros especializados en tecnologías de reproducción ha aumentado, y el Gobierno prevé ampliar la red de extracción y criopreservación de óvulos con la apertura de cerca de 30 nuevos centros para 2027. La intención es reducir la dependencia de tratamientos en el extranjero, especialmente en países como España.

Además, en futuras revisiones de las leyes de bioética se debatirá la posibilidad de permitir que centros privados ofrezcan servicios de congelación de óvulos, ante la previsión de que el sistema público pueda verse desbordado.

Las autoridades estiman que entre una de cada ocho y una de cada diez parejas en edad reproductiva enfrenta dificultades para concebir, lo que refuerza la urgencia de adoptar políticas públicas enfocadas en la información, la prevención y el acceso a tratamientos especializados.

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