• “Una gota en 50 años”. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy, confirmó que desde que Trump asumió el cargo se ha registrado una baja de la obesidad en el país. 

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy, sorprendió a los medios al afirmar que la obesidad ha bajado un 2,5% en Estados Unidos desde que Donald Trump asumió la presidencia.

Este dato reavivó el debate sobre el impacto real de las políticas públicas impulsadas durante esa administración en la salud de los estadounidenses.

Durante una declaración en Carolina del Norte, Kennedy aseguró que la reducción responde a una mayor conciencia sobre hábitos alimenticios y actividad física, además de cambios en campañas de salud pública implementadas a nivel nacional.

El funcionario subrayó la importancia de mantener estrategias activas para combatir las enfermedades crónicas asociadas a la obesidad, como la diabetes y problemas cardiovasculares.

Expertos en salud pública destacan que la obesidad es un problema multifacético, influenciado por factores sociales, económicos y culturales.

Si bien algunos atribuyen la disminución a programas federales, otros señalan la relevancia de factores externos como el acceso a alimentos saludables y la educación.

En la última década, EE. UU. ha realizado esfuerzos para reducir los índices de obesidad, tanto en adultos como en niños.

“Desde que el presidente Trump asumió el cargo, las tasas de obesidad en este país han caído un 2,5%… Es la primera gota en 50 años”, dijo el funcionario.

Científicos revelan la relación entre la obesidad y el cerebro

Científicos han revelado la relación entre la obesidad y el cerebro en un estudio publicado por la revista Cell Metabolism.

El equipo que descubrió esta relación pertenece al instituto Garvan de Investigación Médica, en Australia.

“Se descubrió un tipo de célula cerebral que genera apetito cuando existe un exceso de energía en el cuerpo, como les sucede a las personas con obesidad”, cita el informe.

Los investigadores han detallado que esta célula no solo produce la molécula que estimula el hambre, sino que hace al cerebro más sensible, aumentando las ganas de comer.

Con el descubrimiento se podrían desarrollar nuevos medicamentos dirigidos específicamente a bloquear receptores del cerebro. Los fármacos serían efectivos para perder peso.

El autor del estudio Herbert Herzog explicó que para determinar la relación de la obesidad con el cerebro se abordó una cuestión de larga data sobre cómo se controla el apetito.

“Nuestro cerebro está programado para resistir la pérdida de peso, que considera una amenaza a nuestra supervivencia”, se indicó sobre la célula NPY.

Al respecto, se indicó que como el cerebro sabe cuánta energía deberíamos gastar y es ahí donde surge el apetito.

El motivo del estudio era saber por qué una persona que acaba de comer y con obesidad sigue teniendo apetito.

Según los resultados, se trata de un círculo vicioso que impide que al cuerpo equilibrar su consumo de energía y su acumulación.

En conclusión el estudio revela que las personas que padecen de obesidad poseen menos actividad en la cortea prefrontal del cerebro.

Científicos revelan la relación entre la obesidad y el cerebro
Imagen cortesía.

Trump logra reducir el costo de los tratamientos para la obesidad:  “En lugar de $ 1.300, ustedes pagarán unos $ 150”  

Estados Unidos da un paso relevante hacia la reducción del costo de los medicamentos para la obesidad, tras llegar a un importante acuerdo que permite a Medicare negociar directamente el precio de estos tratamientos.

Este avance impactará en millones de pacientes y podría transformar la forma en que se accede a terapias para combatir la obesidad, una enfermedad en aumento en Norteamérica y el mundo.

El acuerdo recién anunciado busca que Medicare, el sistema federal de cobertura de salud para adultos mayores y personas con discapacidades, tenga más poder para discutir los precios de medicamentos que han tenido un alto impacto financiero, como los nuevos tratamientos contra la obesidad.

Esta medida, anunciada por autoridades estadounidenses, podría reducir el gasto tanto para el sistema de salud como para los beneficiarios, y presiona a las grandes farmacéuticas a ajustar sus precios.

 El impacto para pacientes y farmacéuticas

Según datos oficiales, esta decisión surge tras un crecimiento sostenido en la demanda de tratamientos efectivos para la obesidad, condición que afecta a millones de personas en todo Estados Unidos.

La capacidad de negociar precios podría mejorar el acceso a innovaciones farmacológicas, haciendo que estos tratamientos sean una opción realista para más ciudadanos.

No obstante, la medida también enfrenta críticas por parte de la industria farmacéutica, la cual advierte sobre posibles efectos en la inversión en investigación y desarrollo de nuevos medicamentos.

El equilibrio entre accesibilidad y sostenibilidad en el sector salud será clave en los próximos meses.

Cabe destacar que otros países ya tienen sistemas de negociación similares con empresas farmacéuticas, buscando rebajar los precios finales al consumidor. 

La OMS incluirá como esenciales los fármacos contra la obesidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) analizó la posibilidad de incluir a los fármacos contra la obesidad en su lista de medicamentos esenciales, utilizada para guiar las decisiones de compra de los gobiernos en países bajos.

Los medicamentos esenciales son aquellos fármacos que “satisfacen las necesidades prioritarias de atención sanitaria de la población”, según publicó la agencia Reuters.

El análisis consideró las cifras de obesidad, las cuales reflejaron que más de 650 millones de adultos en todo el mundo son obesos, lo que representa más del triple de la tasa de 1975, y aproximadamente otros 1.300 millones tienen sobrepeso, según la OMS.

Asimismo, las estimaciones aseguran que el número podría alcanzar los 1.900 millones de personas con esta patología en 2035.

“La obesidad es un problema de salud cada vez más importante en muchos países. Los medicamentos para el tratamiento de la obesidad son solo un aspecto del manejo, por supuesto, y la prevención también es crucial”, dijo al respecto un portavoz de la OMS.

La obesidad es una enfermedad que ocasiona otras más de 200 patologías, como cardiopatías, diabetes tipo 2, hipertensión, apneas de sueño, hígado graso, y algunos tipos de cáncer.

Por lo que, un panel de asesores de la OMS revisará las nuevas solicitudes de medicamentos que se incluirán el próximo mes, con una lista actualizada de medicamentos esenciales para septiembre.

La solicitud para incluir a los fármacos contra la obesidad en la lista de medicamentos esenciales, fue presentada por tres médicos y un investigador en los Estados Unidos.

Sin embargo, el panel podría rechazar la solicitud o esperar más evidencia al respecto, ya que la decisión de la OMS de incluir Saxenda (fármaco para la obesidad) y eventuales genéricos en la lista marcaría un nuevo enfoque para la obesidad global por parte de la agencia de salud.

Los expertos indicaron que incluir los medicamentos para tratar la obesidad entre los medicamentos esenciales de la OMS podría tener un gran significado para esa población.

Encuentran el gen clave relacionado con la obesidad

La obesidad ha sido tradicionalmente atribuida a una combinación de hábitos alimenticios y niveles de actividad física, sin embargo, un estudio reciente sugiere que la genética podría jugar un papel significativo en el diagnóstico.

Investigadores del Reino Unido, identificaron un gen específico, denominado SMIM1, que parece estar directamente relacionado con el aumento de peso.

“Las razones detrás de la obesidad son sumamente complejas y generalmente resultan de una combinación de múltiples factores. No obstante, en esta investigación hemos identificado un desencadenante genético específico de la obesidad”, señaló el Dr. Mattia Frontini, autor principal del estudio e investigador principal de la Fundación Británica del Corazón y profesor asociado de Biología Celular en la Universidad de Exeter, Reino Unido.

El estudio, publicado en la revista académica Med, se basó en datos del Biobanco del Reino Unido, una extensa base de datos biomédica. Los investigadores compararon los datos de personas con dos copias defectuosas del gen SMIM1 con aquellos sin la mutación. 

Los resultados mostraron que las mujeres con la mutación pesaban en promedio 4,6 kilos más, mientras que los hombres pesaban 2,4 kilos más.

Las versiones defectuosas del gen SMIM1 llevaron a una reducción en la función tiroidea y a un menor consumo de energía. “Esto implica que, con la misma cantidad de alimentos ingeridos, se usa menos energía y el excedente se acumula como grasa”, explicó Frontini.

Aunque esta mutación genética en particular no se aplica a una gran población de personas con obesidad (aproximadamente 1 de cada 5.000 personas tienen esta composición genética) su impacto puede ser considerable. 

“Es bastante raro, pero si lo multiplicamos por una población de 10 o 15 millones, hay bastantes personas que podrían estar luchando con esta mutación sin ser plenamente conscientes de su causa genética”, señaló el Dr. Philipp Scherer.

La disfunción tiroidea, que afecta a casi el 2% de la población del Reino Unido, es tratable con medicamentos relativamente asequibles. El próximo paso en la investigación es determinar si las personas con la mutación SMIM1 podrían beneficiarse del tratamiento con medicación para la tiroides. 

“Planeamos realizar un ensayo clínico aleatorizado para evaluar los beneficios potenciales de este tratamiento”, explicó Frontini. La esperanza es que estos pacientes puedan mejorar su calidad de vida con un tratamiento seguro y de bajo costo.