La revelación de Charles Spencer, hermano menor de la princesa Diana, de que fue abusado cuando tenía 11 años de edad ha generado polémica en Inglaterra luego que publicara su libro.
“A very private school”, es el nombre del libro utilizado por Spencer para sacar a la luz el abuso que sufrieron decenas de niños matriculados en el Maidwell Hall.
La institución, que era un internado inglés de la élite, tiene una historia oscura que involucra como víctima al hermano menor de la princesa Diana, quien fue abusado sexualmente cuando era un menor.
“Hubo un excompañero con el que me reuní después de no verlo durante 40 años. Sabía por su esposa que nunca había hablado de su tiempo en la escuela porque era muy traumático. Me contó cómo lo hacían sentir inútil todos los días, cómo había sido agredido sexualmente cuando tenía 9 años tres veces por alguien que debía protegerlo”, reveló Spencer.
No solo su excompañero y él sufrieron violaciones, otros jóvenes fueron golpeados brutalmente sin que las familias se enteraran, y para eso controlaban las correspondencias que les enviaban a los padres.
El hermano menor de la princesa Diana, espero 41 años para sacar a luz todo lo que vio y vivió en el Maidwell Hall, y que interfirió en su vida adulta; afectándole sus relaciones románticas.
“El director era un pedófilo sádico. Contaba con un número muy pequeño de maestros en este lugar que eran pervertidos. Realmente no había nadie a quien acudir”, recordó Spencer en su libro.
Sobre su abuso relató que fue preparado y abusado sexualmente a los 11 años por una asistente de encargada de la escuela, y que también abusó de otros menores.
De acuerdo con las revelaciones, el presunto abuso se concretó al perder su virginidad al pagarle en secreto a una trabajadora sexual mientras estaba de viaje a Italia con su madre.
El hermano menor de la princesa Diana solo tenía 12 años cuando ocurrió el evento traumático que contó por primera vez a una terapeuta.
“Creo que mis padres no tenían idea del nivel de crueldad y perversión que estaba ocurriendo. Nunca me habrían enviado allí. Creo que probablemente tenían una visión anticuada de que el castigo corporal, las palizas, probablemente serían parte de la escuela. Pero eran una parte ritual de todos los días. Había 72 muchachos y al menos media docena de nosotros éramos golpeados todos los días. Tu tiempo llegó muy rápido. No creo que los padres tuvieran conocimiento de eso“, dice en el libro.