El sacrificio por mantener con vida a su hijo ha valido cada gasto, esfuerzo y coraje, Lidia Hernández es un ejemplo que el amor lo puede todo a pesar que los problemas sean enormes.
Su hijo tiene un diagnóstico de muerte, el cual ha logrado evitar con todo su empeño y administrando el dinero que le llega a sus manos.
La vida se tornó más difícil cuando su esposo la abandonó y perdió su trabajo por los constantes permisos que solicitaba para darle la atención médica que su hijo necesitaba.
Actualmente la carga económica de la familia la absorbe su hija, quien le ayuda a pagar los gastos del tratamiento.

“Mi hija siempre nos apoya con un poco de dinero que ella gana al mes, so lo usamos para comprar parte de los medicamentos o comida, lo demás recibimos es por el buen corazón del resto de la gente”, dijo Hernández.
El menor fue diagnosticado con hidrocefalia, no mira y no camina.
Para lograr mantener a su familia y los medicamentos del menor, ahorra y muchas veces se privan de un tiempo de comida.