La Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) deportó recientemente a tres niños estadounidenses a Honduras junto a sus madres, una noticia que ha causado consternación, especialmente porque uno de los menores, de solo 4 años, sufre de cáncer de riñón avanzado.

Este caso pone nuevamente bajo la lupa las políticas migratorias de Estados Unidos y su trato hacia familias en situación vulnerable.

De acuerdo con información, los pequeños fueron enviados a Honduras pese a haber nacido en territorio estadounidense y enfrentar circunstancias críticas de salud.

Organizaciones en defensa de los inmigrantes consideran inhumana la decisión, al poner en riesgo la vida y estabilidad de los menores, especialmente en un país donde la atención médica para enfermedades graves como el cáncer puede ser limitada.

Preocupación por la atención médica y derechos de los menores deportados

Activistas temen que el menor con cáncer no reciba el tratamiento adecuado en Honduras, además de cuestionar si se han respetado los derechos de los niños ciudadanos estadounidenses.

La noticia coincide con un aumento en las deportaciones bajo políticas más estrictas del gobierno de Estados Unidos, lo que ha llevado a expertos a pedir reformas que antepongan el bienestar de los niños en procedimientos migratorios.

El caso recuerda otros sucesos similares en la región, donde las políticas migratorias han generado polémica por el impacto en menores.