El reciente pronunciamiento de Donald Trump sobre la Corte Suprema ha generado polémica en Estados Unidos y América Latina tras llamar “bebés esclavos” a los hijos de inmigrantes nacidos en EEUU.

El presidente advirtió que el tribunal podría llegar a una “conclusión equivocada” respecto a la ciudadanía por nacimiento, poniendo en el centro del debate la llamada “ciudadanía automática” para hijos de inmigrantes nacidos en suelo estadounidense.

“Lo siguiente será que fallen a favor de China y otros países, que están haciendo fortunas con la ciudadanía por nacimiento, al afirmar que la 14ª Enmienda NO se redactó para cuidar de los ‘bebés de esclavos’, como lo demuestra el momento exacto de su elaboración, presentación y ratificación, que coincidió perfectamente con el FIN DE LA GUERRA CIVIL”, escribió el presidente en Truth Social.

El tema toma relevancia por su impacto en comunidades migrantes y por sus implicancias en las políticas de inmigración en Estados Unidos.

Desde hace décadas, la ciudadanía por nacimiento, garantizada por la 14ª Enmienda de la Constitución, ha sido un derecho fundamental para miles de familias inmigrantes.

Sin embargo, en años recientes, voces conservadoras, incluidas las de Trump y parte de su base política, han propuesto revisarla o eliminarla.

El actual debate ante la Corte Suprema podría marcar un antes y un después en la historia de la ciudadanía estadounidense.

“¿Qué mejor que eso? Pero esta Corte Suprema encontrará la manera de llegar a una conclusión equivocada, una que, una vez más, hará felices y ricas a China y a otras naciones”, añadió.

¿Podría la Corte Suprema cambiar la ciudadanía por nacimiento en EEUU?

Si bien algunos expertos consideran que modificar ese derecho requeriría cambios constitucionales, el debate legal continúa y podría abrir la puerta a interpretaciones más restrictivas.

Esto podría afectar directamente a quienes buscan un futuro seguro para sus hijos nacidos en el país, generando preocupación en amplios sectores.

La postura de Trump, difundida recientemente en redes y conferencias, ha reanimado a sectores conservadores mientras alarma a defensores de los derechos migratorios.