La ejecución de Iván Cantú, un condenado a muerte que sostuvo su inocencia hasta el último momento de ser ejecutado, ha generado consternación en la opinión pública.

Desde que se revelaron detalles de sus últimos momentos, algunos han cuestionado a las autoridades por no indagar bien el expediente que confirmaría que el reo fue ejecutado injustamente.

Según investigaciones de la policía de Texas, Iván Cantú cometió hace 20 años un doble asesinato, crimen que el prisionero negó hasta el último día de su vida.

Testimonios de Cantú aseguraban que su primo James Mosqueda y la prometida de su primo, Amy Kitchen, fueron asesinados por carteles de droga que lo habían amenazado horas antes.

Organizaciones defensoras de derechos humanos intentaron evitar la ejecución, asegurando que la culpabilidad de Iván Cantú era sustentada por testimonios, y que no había pruebas contundentes.

“Se pidió que la ejecución se detuviera para dar tiempo a que se evaluaran nuevas pruebas y para que el recluso argumentara que se le había privado de un juicio justo y que había sido incriminado por los verdaderos responsables de los asesinatos”, dijo la defensa la noche del martes.

Desafortunadamente, un tribunal federal de apelaciones se negó a intervenir en un fallo del Tribunal de Apelaciones Penales de Texas, rechazando una apelación de Iván Cantú y una solicitud para suspender su ejecución.

Una reciente investigación independiente y privada planteó dudas sobre el testimonio de la testigo clave del estado y las pruebas físicas que parecían corroborar su testimonio.

A pesar de los esfuerzos, el hombre fue ejecutado después de confirmar su inocencia antes de recibir la inyección letal.

“Quiero que sepan que nunca maté a James y Amy. Y si lo hubiera hecho, si hubiera sabido quién lo hizo, habrían sido los primeros en saber cualquier información que yo hubiera tenido y que hubiera ayudado a hacer justicia para James y Amy”, dijo Iván Cantú.

“Quiero que todos sepan que no creo que esta situación les traiga un cierre”, finalizó.