El fútbol hondureño ha reaccionado con dolor e indignación a la muerte del jugador Arnold Peralta, al igual que todos los hondureños que sienten impotencia ante tanta violencia que impera en el país.
Arnold Peralta, integrante de la selección de futbol de Honduras, fue víctima de la violencia que ocurre a diario en Honduras.
El hecho se registró en el estacionamiento del centro comercial Uniplaza de La Ceiba, a unos 300 kilómetros al norte de Tegucigalpa, donde el volante y lateral era oriundo y estaba de vacaciones, dijo la policía en un comunicado.
Su padre Carlos Peralta dijo “esto es terrible… mataron a mi hijo ejemplar. No puedo hablar más por el dolor que siento”.
Peralta, de 26 años, se dirigía a su automóvil cuando un hombre que se transportaba en una motocicleta se le acercó, le disparó mas de 18 ocaciones y huyó del lugar. El cuerpo ensangrentado del jugador quedó tirado en el pavimento a un lado de su vehículo.