La violencia, producto de los problemas sociales y políticos, que se vive en Honduras ha sobrepasado los niveles de inconsciencia; las víctimas suman y la impunidad aflora.

Ejemplo es la muerte del joven Jefry Alexander Rodezno Baires, quien fue asesinado cuando no quiso dar la vía a otro vehículo en la ciudad de San Pedro Sula, zona norte de Honduras.

Los restos mortales del joven fueron enterrados el jueves, en un ambiente de indignación por la falta de respuesta de la policía, ya que el responsable continúa libre.

“Me dijo que le hiciera unas burritas y se las hice. Cuando se iba, me dijo que orara por él, que yo tenía que ungirlo siempre”, relató la madre entre lágrimas.

La progenitora aseguró que su vástago era un excelente hijo, amoroso y atento.

“Él me tenía al cuidado de todo, pensaba en mi dieta porque padezco de la presión”, apuntó la doliente.

Al consultarle por qué su hijo no le habría cedido el paso al otro automóvil, con el cual chocó y disparó molesto contra la humanidad, dijo que iba rápido al trabajo.

“Dicen que otro carro quería pasarle a él y le golpeó el vehículo. Cuando chocaron los dos carros, el hombre del carro blando le disparó”, recordó ocurrieron los hechos, según testigos.

Exigió se haga justicia por el crimen de un ciudadano que aportaba a la economía del país.