El pingüino emperador, la especie más grande de su tipo, fue reclasificado como “en peligro” tras una nueva evaluación internacional que advierte sobre el impacto del cambio climático en su hábitat en la Antártida.
La actualización fue realizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), que señaló que la reducción del hielo marino está afectando directamente la supervivencia de la especie. Este hielo es esencial para su reproducción y para el periodo de muda, cuando los adultos no pueden nadar de forma segura.
Según el informe, el hielo marino se está rompiendo antes cada año debido al calentamiento global, lo que reduce las posibilidades de éxito reproductivo. Investigaciones satelitales muestran que la población de pingüinos emperador ha disminuido de forma sostenida durante la última década, con una caída cercana al 10% entre 2009 y 2018.
Aunque se estima que aún existen alrededor de 256,500 parejas reproductoras distribuidas en colonias en la región antártica, los expertos advierten que la cifra podría reducirse entre un 30% y 59% en las próximas generaciones si las tendencias actuales continúan.
Especialistas de organizaciones de conservación advirtieron que esta reclasificación es una señal de alerta sobre la aceleración de la crisis de extinción provocada por el cambio climático. El pingüino emperador es considerado una especie “indicadora”, ya que su estado refleja los cambios en el ecosistema polar.
El informe también incluyó al lobo fino antártico, que pasó a la categoría de “en peligro” tras una fuerte disminución de su población, atribuida a la reducción del kril, su principal alimento, afectado por el aumento de la temperatura del océano.
Los científicos recomiendan reforzar el monitoreo satelital del hielo marino y de las colonias de pingüinos para comprender mejor su evolución y diseñar estrategias de conservación más efectivas en uno de los entornos más frágiles del planeta.
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