Las protestas en Irán cumplen ya dos semanas y han evolucionado de manifestaciones contra el aumento del costo de vida a un movimiento de mayor alcance dirigido contra el régimen teocrático que gobierna el país desde la Revolución Islámica de 1979.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado una fuerte represión por parte de las autoridades iraníes. Según estas organizaciones, el corte de internet impuesto desde el 8 de enero tendría como objetivo limitar la difusión de información y ocultar la magnitud de la violencia ejercida contra los manifestantes.
La ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega, informó que ha logrado confirmar al menos 648 muertes desde el inicio de las protestas el pasado 28 de diciembre, entre ellas nueve menores de edad, además de miles de personas heridas. No obstante, la organización advirtió que el número real de víctimas podría ser considerablemente mayor, con estimaciones que superan los 6.000 fallecidos y alrededor de 10.000 detenidos.
En el ámbito internacional, el presidente estadounidense Donald Trump anunció que impondrá un arancel del 25 % a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán. La medida, según explicó, entrará en vigor de inmediato y afectará a todas las transacciones comerciales con Estados Unidos. Entre los principales socios comerciales de Irán se encuentran China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak.
Pese a las restricciones al acceso a internet, continúan circulando imágenes desde Teherán y otras ciudades iraníes que muestran multitudinarias protestas durante las últimas noches, reflejando la persistencia del descontento social en el país.