En una ceremonia en la sede del Congreso nacional en Ciudad de México, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) realizó una promesa de cumplimiento de la ley, tal y como lo dicta la Constitución.
Al acto se le llama “toma de protesta y la representación del pueblo -los diputados y los senadores- son los encargados de tomar esa declaración al nuevo mandatario.
Al contrario de lo que ocurre en otros países, en la ceremonia de investidura mexicana no hay un juramento ni se abre espacio a simbolismos religiosos, como evocar a Dios o usar una Biblia en el acto.
“Cuando México como Estado dejó su vínculo con la Iglesia, en el siglo XIX, todos esos signos que tenían que ver con el juramento religioso se cambiaron por una terminología liberal, que es la protesta”, explica el analista jurídico Mario Melgar.
Es por ello que para “protestar” el cargo, el presidente electo debe pronunciar las siguientes 61 palabras:
“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere, que la Nación me lo demande”.
El acto de la “toma de protesta” se realizo en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados. López Obrador pronunció estas palabras ante los miembros del Congreso.
Después recibió la Banda Presidencial, la prenda con los colores de la bandera que utiliza el presidente cuando toma el cargo y también en diversas ceremonias de gala, como el festejo de la Independencia o en recepciones de embajadores.
Pero como Melgar señala, el acto de la “toma de protesta” ante el Congreso es en realidad un ritual más que un acto legal.
“Es un formalismo, porque el poder cambia a las 00:00 horas del 1° de diciembre. Los mandos militares entregan a esa hora el control del país y la fuerza del Estado”, dice el doctor en Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Pero ¿por qué el presidente “protesta”?
Juramentación, investidura o asunción son algunos de los términos más comunes en el idioma español para el acto político de asumir un cargo público como la presidencia.
En México se dice “protestar”, palabra que entre sus significados está el de “expresar queja o disconformidad”, según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE).
Pero el término también está correctamente usado para este tipo de protocolos, pues entre las acepciones de la RAE también se encuentran:
1.Declarar o proclamar un propósito.
2.Confesar públicamente la fe y creencia que alguien profesa y en que desea vivir.
3.Aseverar con ahínco y con firmeza.
Para Melgar, “semánticamente es lo mismo: quien jura o protesta, promete”.
“Es sinónimo de juramento, pero no tiene esa connotación religiosa. No se jura, sino se protesta, se hace el compromiso, se promete”, añade.
No obstante, fuera de México resulta extraño que la palabra utilizada sea “protestar”, pues el término es comúnmente usado -incluso entre los mexicanos- para referirse a su acepción de “expresar queja o disconformidad”.
Con información de la BBC.