El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus demandas hacia sus aliados internacionales para que respalden las acciones militares relacionadas con el conflicto en Irán. Además, plantea que es momento de que correspondan a décadas de apoyo en materia de seguridad.

Según reportes, el mandatario ha solicitado —de forma más exigente que diplomática— el envío de buques de guerra para contribuir a garantizar la navegación en el estratégico estrecho de Ormuz. Este paso es importante, ya que esta vía es clave porque por allí transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

Sin embargo, varios países europeos han mostrado resistencia a esta petición, reflejando un desgaste en la relación con Washington. Además, las tensiones se han acumulado por disputas previas relacionadas con temas comerciales. También influyen las decisiones geopolíticas y críticas a la participación conjunta en conflictos como el de Afganistán.

La falta de respaldo evidencia una disminución en la disposición de los aliados a seguir el liderazgo estadounidense en este nuevo escenario, en medio de un conflicto regional que involucra también a Israel.

Analistas consideran que esta situación pone de manifiesto las crecientes fracturas en las alianzas tradicionales de Occidente. Además, plantea interrogantes sobre la cooperación internacional frente a crisis globales.

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