Turquía. El pasado jueves, un tribunal turco condenó a cadena perpetua a 151 personas involucradas en una intentona de golpe de Estado en 2016, contra el actual presidente de Recep Tayyip Erdogan.

Dieciocho de los condenados, antiguos mandos de las Fuerzas Armadas han sido sentenciados a 141 veces la cadena perpetua agravada, sin posibilidad de acceder a la libertad vigilada, por “intento de derrocamiento del orden constitucional, dirección de grupo armado”, asesinato de 139 personas e “intento de asesinato del presidente”.

El juicio múltiple tuvo lugar en la prisión de Sincan, en Ankara, en medio de fuertes medidad de seguridad, el espacio aéreo era sobrevolado por drones, cientos de familiares de los victimas rodeaban el lugar.

Solo 33 fueron absueltos, sin embargo, se anunció que se apelará esta decisión ya que la sentencia es todavía recurrible ante el Tribunal Supremo.

El fallido golpe, llevo el caos a Turquía. Sectores del ejercito turco se sublevaron y decretaron ley marcial para hacerse con el poder en el país.

Aquella noche del 15 de julio de 2016, los golpistas movilizaron 35 aviones, 37 helicópteros, 34 tanques, 246 blindados y 8,651, es decir, el 1.5 por ciento del personal de las Fuerzas Armadas turcas. El Gobierno no desplegó las tropas leales, sin embargo, la población se movilizó en contra de los golpistas. Hubo 251 muertos en las filas leales, la mayoría fueron civiles.

Los enfrentamientos duraron siete horas, el presidente Erdogan compareció frente a los medios de comunicación para dar por sofocado el golpe de Estado y advirtió que los involucrados pagarían por lo sucedido. Erdogan aseguró que habían tratado de derribar su avión con los F-16 y que atacaron el hotel en el que estaba justo cuando ya había salido.

“Si apuntáis las armas al pueblo que os las dio, pagaréis las consecuencias”, advirtió el mandatario hace tres años.