Pasajeros de un crucero de Disney quedaron sorprendidos y preocupados luego de que agentes federales de inmigración realizaran un operativo en el puerto de San Diego y detuvieran a varios miembros de la tripulación al finalizar un viaje turístico.

El incidente ocurrió el pasado 23 de abril cuando el crucero Disney Magic regresó a puerto tras una travesía de cinco días. Según organizaciones defensoras de migrantes, al menos diez trabajadores fueron detenidos por agentes de inmigración estadounidenses mientras aún vestían sus uniformes de trabajo.

Testigos relataron que algunos empleados fueron retirados del barco con las manos sujetas con bridas plásticas y sin sus pertenencias personales. Entre quienes presenciaron el operativo estuvo una pasajera identificada como Dharmi Mehta, quien aseguró que ella y su familia habían compartido durante el viaje con uno de los trabajadores detenidos.

La mujer explicó que el empleado, quien se desempeñaba como jefe de meseros, había estado atendiéndolos poco antes de ser arrestado. Según contó, el trabajador hablaba con entusiasmo sobre sus hijas y esperaba reencontrarse con ellas más adelante ese mes. Mehta calificó la situación como impactante y emocionalmente difícil para los pasajeros que presenciaron la escena.

El operativo ha generado críticas por parte de organizaciones proinmigrantes, que denuncian un aumento de acciones similares en puertos estadounidenses. Representantes de grupos comunitarios señalaron que este no sería un caso aislado y afirmaron que otras detenciones ocurrieron días después en otro crucero que arribó al mismo puerto.

Activistas informaron que el 25 de abril, cuatro trabajadores marítimos vinculados a otro barco turístico fueron detenidos en circunstancias similares. Según denunciaron, estos operativos reflejan una tendencia creciente de acciones migratorias en diferentes partes de Estados Unidos.

Durante una conferencia de prensa realizada esta semana, defensores de derechos de migrantes pidieron mayor transparencia sobre los procedimientos utilizados por las autoridades federales y solicitaron a las compañías de cruceros adoptar medidas para proteger a sus empleados.

Entre las preocupaciones planteadas se encuentra la incertidumbre sobre el destino de los trabajadores detenidos y la falta de información para sus familias y compañeros de trabajo. Organizaciones comunitarias también cuestionaron el impacto humano y emocional de este tipo de intervenciones en espacios turísticos y laborales.

Las autoridades del Puerto de San Diego señalaron que su departamento policial no participó en los operativos y aclararon que, conforme a las leyes estatales de California, no colaboran en actividades de control migratorio federal.

Hasta el momento, ni las autoridades migratorias estadounidenses ni la empresa responsable del crucero han ofrecido detalles adicionales sobre los motivos específicos de las detenciones o la situación legal de los trabajadores involucrados.

El caso ha generado debate sobre las políticas migratorias y el trato hacia empleados extranjeros que trabajan en la industria de cruceros, un sector que depende en gran medida de mano de obra internacional. Mientras continúan las preguntas sobre lo ocurrido, organizaciones civiles mantienen sus llamados para que exista mayor claridad y protección para los trabajadores marítimos.

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