Dos astronautas de la NASA, Barry “Butch” Wilmore y Sunita “Suni” Williams, se encuentran varados en la Estación Espacial Internacional (EEI) tras el fallo del sistema de propulsión y los propulsores de la cápsula Starliner de Boeing. La misión, que estaba planeada como un vuelo de prueba de ocho días, ha dejado a los astronautas sin poder regresar a la Tierra. Según ha admitido la NASA, podrían permanecer en el espacio hasta 2025.
La NASA está evaluando opciones para traer de vuelta a los astronautas, incluyendo la posibilidad de utilizar la próxima misión Crew-9 de SpaceX, que tendría que ser reconfigurada para llevar solo dos astronautas a la EEI en lugar de los cuatro previstos. Esto permitiría que Wilmore y Williams regresen en los asientos libres, pero el vuelo de rescate no está programado hasta febrero de 2025, lo que implicaría que los astronautas tendrían que pasar otros seis meses en el espacio.
Actualmente, la EEI alberga a nueve astronautas, lo que supera la capacidad habitual de la estación, que normalmente aloja a una tripulación de siete personas. Esto ha generado preocupaciones sobre el consumo de recursos en la estación.
Ken Bowersox, director de operaciones espaciales de la NASA, ha subrayado la necesidad de traer a los astronautas de vuelta a la Tierra. Mientras permanecen en la EEI, los astronautas adicionales pueden contribuir con más trabajo, pero también consumen más suministros, lo que crea un desequilibrio que la NASA deberá gestionar.
El proyecto Starliner de Boeing ha enfrentado numerosos problemas desde su inicio. Después de la desactivación del transbordador espacial en 2011, la NASA recurrió a la nave rusa Soyuz para viajar a la EEI. En 2014, se adjudicaron contratos a SpaceX y Boeing para desarrollar módulos de tripulación estadounidenses capaces de llevar astronautas a la estación. Mientras que SpaceX logró lanzar su primer vuelo tripulado en 2020, Boeing ha sufrido retrasos debido a continuos problemas técnicos.
Durante el vuelo inaugural del Starliner en junio de 2023, la misión enfrentó más dificultades, incluyendo fugas de helio y el fallo de cinco de los 28 propulsores cuando la nave se aproximaba a la EEI, lo que obligó a los astronautas a realizar maniobras manuales en el espacio.
Actualmente, la NASA está trabajando para solucionar estos problemas en las instalaciones de prueba de White Sands en Nuevo México. Se ha identificado que un sello de teflón parece estar bloqueando el flujo de combustible, lo que ha complicado aún más la situación.
Si no se logran resolver los problemas con el Starliner, la nave podría no ser capaz de regresar a la Tierra por sí sola, lo que plantea un desafío adicional para la misión de rescate con la Crew Dragon de SpaceX.