Un grupo de astrónomos identificó una extraña colección de estrellas que podría pertenecer a los restos de una galaxia enana absorbida por la Vía Láctea hace unos 10.000 millones de años. Los científicos bautizaron esta antigua galaxia como “Loki”, inspirados en el dios nórdico de las travesuras.
El hallazgo, publicado en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, podría cambiar la forma en que se entiende la evolución temprana de nuestra galaxia. Las estrellas detectadas son pobres en metales, una característica común en cuerpos celestes muy antiguos formados poco después del origen del universo.
Los investigadores utilizaron datos del telescopio espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea y observaciones del Telescopio Canadá-Francia-Hawai para estudiar 20 estrellas ubicadas cerca del disco galáctico. Según los expertos, todas presentan composiciones químicas similares, lo que sugiere que pertenecieron a una misma galaxia enana que fue absorbida por la Vía Láctea durante sus primeros miles de millones de años.
El estudio también reveló que algunas estrellas orbitan en la misma dirección que la galaxia y otras en sentido contrario, lo que indicaría que la fusión ocurrió cuando la Vía Láctea aún era mucho más pequeña y joven.
Astrónomos captan misteriosas ondas de radio desde la Vía Láctea