Las protestas en Río de Janeiro, Brasil, han ganado fuerza tras la masacre ocurrida en varias favelas de la ciudad, donde un operativo policial dejó al menos 132 muertos, según reportan medios locales y organizaciones de derechos humanos.
La acción, que se realizó presuntamente para combatir el crimen organizado, ha generado indignación entre habitantes, familiares de las víctimas y activistas.
Desde la mañana posterior al operativo, cientos de personas se han movilizado por las calles de Río, especialmente en las comunidades afectadas, exigiendo una investigación independiente y el fin de la violencia desproporcionada por parte de las fuerzas de seguridad.
Las pancartas y consignas en las protestas en contra del gobierno de Brasil resaltan la necesidad de reformar los protocolos policiales y proteger a los residentes de las favelas.
Reacciones de la sociedad civil y organismos internacionales
Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han condenado la masacre en favelas, solicitando la intervención de las autoridades federales y la observación internacional.
Diversos sectores de la sociedad civil en Brasil denuncian una estrategia de seguridad que, afirman, agrava la violencia y crea un clima de temor e impunidad.
Esta situación ha reavivado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza en operativos policiales, especialmente en comunidades vulnerables.
Además, señala la urgencia de políticas públicas enfocadas en la protección de los derechos humanos y alternativas para abordar la criminalidad sin poner en riesgo a la población civil.