La cantante estadounidense Britney Spears se declaró culpable este lunes 4 de mayo de un delito menor por conducir bajo los efectos del alcohol y drogas, dos meses después de haber sido detenida por este motivo en el estado de California. La decisión judicial le permitirá evitar una condena de cárcel, aunque deberá cumplir una serie de medidas impuestas por el tribunal.
El caso fue llevado ante el Tribunal Superior del Condado de Ventura, ubicado al norte de Los Ángeles, donde ocurrió el incidente. Como parte de la sentencia, la artista, de 44 años, recibió 12 meses de libertad condicional y un día de prisión, que ya se considera cumplido debido al tiempo que permaneció bajo custodia tras su arresto.
Además, el tribunal ordenó que Spears asista a sesiones regulares de salud mental, incluyendo consultas semanales con un psicólogo y visitas mensuales a un psiquiatra. También deberá pagar una multa económica y completar un programa educativo para conductores sancionados por manejar bajo los efectos del alcohol, que tendrá una duración de tres meses.
La cantante no estuvo presente en la audiencia, ya que, al tratarse de un delito menor, no era obligatorio que compareciera. En su lugar, sus abogados presentaron la declaración de culpabilidad ante el comisionado del condado, Matthew Nemerson. Su defensa estuvo encabezada por el abogado Michael Goldstein, quien destacó que su clienta ha asumido la responsabilidad por lo ocurrido y ha comenzado a tomar medidas para mejorar su situación personal.
El proceso judicial se desarrolló en medio de semanas complicadas para la intérprete, quien en marzo fue detenida y posteriormente acusada formalmente por la Fiscalía del condado de Ventura. Durante ese periodo, Spears decidió ingresar voluntariamente en un centro de rehabilitación por aproximadamente dos semanas, una acción que, según fuentes judiciales, influyó positivamente en la valoración del caso.
El fiscal del condado, Erik Nasarenko, explicó que el acuerdo alcanzado busca garantizar que la artista continúe con su tratamiento relacionado con salud mental y abuso de sustancias. Asimismo, advirtió que cualquier nueva infracción de este tipo en los próximos diez años podría ser considerada un delito más grave, con consecuencias legales más severas.
Entre las condiciones impuestas, se establece que Spears deberá someterse a pruebas de detección de alcohol o drogas si es detenida nuevamente por las autoridades. Además, su vehículo podrá ser inspeccionado y tiene prohibido conducir bajo cualquier influencia de sustancias.
El caso también refleja una práctica común en el sistema judicial estadounidense para infracciones de este tipo. Cuando no existen antecedentes previos ni daños a terceros, es posible que los cargos se reduzcan a una forma de conducción temeraria vinculada al consumo de alcohol, lo que permite aplicar sanciones menos severas.
La resolución judicial pone fin, por ahora, a este proceso legal, aunque mantiene a la artista bajo supervisión durante el próximo año. Mientras tanto, su equipo legal ha señalado que Spears está enfocada en continuar su recuperación y cumplir con todas las condiciones establecidas por la justicia.
Este episodio se suma a los desafíos personales que la cantante ha enfrentado en los últimos años, marcados por su salud mental y su relación con el sistema judicial. Con la sentencia ya dictada, el caso entra en una nueva etapa centrada en el cumplimiento de las medidas y en la rehabilitación de la artista.
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