El Museo de Arte Contemporáneo de Chicago presenta una propuesta artística poco convencional que combina cultura popular, música y memoria puertorriqueña a través de una instalación inspirada en Bad Bunny. Como parte de la exposición “Dancing the Revolution: From Dancehall to Reggaetón”, los visitantes pueden sentarse en una serie de sillas plásticas intervenidas con imágenes del artista urbano, en una experiencia que rompe con las normas tradicionales de los museos.

La obra fue creada por la artista puertorriqueña Edra Soto, reconocida por transformar objetos cotidianos y elementos arquitectónicos de Puerto Rico en instalaciones artísticas cargadas de simbolismo cultural. En esta ocasión, Soto diseñó unas “sillas BB”, inspiradas en las típicas sillas blancas de plástico presentes en hogares y reuniones familiares de la isla, pero tapizadas con imágenes de Bad Bunny usando gafas oscuras y cortes de cabello característicos.

La instalación forma parte de una galería ambientada como un bar de karaoke, con escenario, luces y una bola de discoteca, diseñada para explorar la relación entre música, baile y resistencia cultural en el Caribe. La exposición aborda especialmente el impacto político y social del reguetón y otros géneros musicales caribeños.

Según explicó Soto, gran parte de su trabajo se inspira en recuerdos de infancia y objetos domésticos que forman parte de la vida cotidiana en Puerto Rico. Sus obras suelen reinterpretar elementos comunes, como ventiladores, verjas metálicas y muebles, para convertirlos en espacios de reflexión sobre identidad, comunidad y pertenencia.

En el caso de las sillas dedicadas a Bad Bunny, la artista aseguró que buscaba representar tanto la conexión emocional del cantante con Puerto Rico como el fenómeno cultural y comercial que ha generado alrededor del mundo. El músico aparece varias veces dentro de la exposición debido a su influencia en movimientos sociales recientes de la isla.

Uno de los momentos destacados incluidos en la muestra hace referencia a las protestas masivas de 2019 en Puerto Rico, que llevaron a la renuncia del entonces gobernador Ricardo Rosselló. Durante aquellas manifestaciones, Bad Bunny suspendió temporalmente su gira para unirse a las movilizaciones, convirtiéndose en una de las figuras públicas más visibles del movimiento ciudadano.

La exposición también destaca cómo el artista ha construido una relación directa con la población puertorriqueña, utilizando su plataforma para hablar de temas sociales, culturales y políticos. Para Soto, esa cercanía convirtió al cantante en un símbolo contemporáneo de identidad y representación nacional.

Las “sillas BB” también dialogan visualmente con la portada del álbum Debí tirar más fotos, donde aparecen dos sillas blancas vacías, convertidas en un símbolo asociado al hogar y la nostalgia puertorriqueña. La artista explicó que la imagen coincidía con elementos que ella llevaba años explorando en su trabajo artístico.

Soto comentó además que dudó durante mucho tiempo antes de realizar la serie, ya que temía que utilizar la imagen de una celebridad tan reconocida resultara demasiado evidente. Sin embargo, finalmente decidió avanzar al considerar que Bad Bunny ya formaba parte del imaginario visual y cultural de Puerto Rico.

Las piezas fueron elaboradas con telas estampadas adquiridas por internet, aunque la artista señaló que actualmente ya no puede encontrar el mismo material, posiblemente debido a derechos de autor o a la alta demanda relacionada con la popularidad del cantante. Esto convirtió la colección en una especie de edición limitada involuntaria.

Los visitantes del museo pueden utilizar las sillas mientras recorren la exposición o durante las actividades de karaoke organizadas por el recinto. Con ello, la obra rompe la barrera tradicional entre espectador y objeto artístico, invitando al público a interactuar físicamente con la instalación.

La propuesta de Edra Soto se suma así a las nuevas formas de arte contemporáneo que mezclan cultura popular, memoria colectiva y participación del público, utilizando símbolos cotidianos para explorar temas de identidad y pertenencia cultural.

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