El gobierno de Costa Rica anunció un acuerdo con Estados Unidos para recibir temporalmente a 200 migrantes de diversas nacionalidades antes de su repatriación a países de Asia Central y la India. Esta medida forma parte de un esfuerzo conjunto para gestionar el retorno de personas deportadas.
Según el comunicado oficial, el proceso será financiado en su totalidad por Estados Unidos y supervisado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), garantizando el cumplimiento de los protocolos internacionales de repatriación.
Esta colaboración se enmarca dentro de la política de control migratorio impulsada por el entonces presidente Donald Trump, que incluyó redadas y deportaciones masivas. A principios de mes, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, firmó un acuerdo en El Salvador para alojar a criminales deportados en una megaprisión, independientemente de su nacionalidad, a cambio de beneficios para el país centroamericano.
Con este tipo de acuerdos, Costa Rica refuerza su papel como un socio clave en la gestión migratoria regional, facilitando la reubicación de personas deportadas bajo un esquema controlado y coordinado con organismos internacionales.