Una doctora en Georgia, Estados Unidos, fue señalada de emplear una fuerza excesiva durante un parto, lo que resultó en la trágica decapitación del bebé. La noticia ha causado conmoción y consternación en todo el país, y ha llevado a una demanda legal presentada en Atlanta.
La madre del bebé, Jessica Ross, y el padre, Treveon Isaiah Taylor Sr., acompañados por sus abogados, anunciaron públicamente la presentación de la demanda, en la que se le atribuye negligencia grave al Centro Médico Regional del Sur, ubicado en el barrio de Riverdale.
La pareja esperaba con ilusión el nacimiento de su primer hijo el 9 de julio, pero lo que debería haber sido un momento de alegría se convirtió en una pesadilla. Según la demanda, la doctora Tracey St. Julian, quien forma parte de Premier Women’s Obgyn, un grupo de atención médica con sede en Atlanta, habría aplicado una “fuerza ridículamente excesiva” en la cabeza y el cuello del bebé durante el parto, en un intento desesperado por sacarlo.
El trágico episodio se habría desarrollado después de que el bebé quedará atascado durante el proceso de parto. La demanda alega que St. Julian retrasó la toma de decisiones médicas críticas y no buscó ayuda a tiempo.
En un momento en el que el bebé aún podría haber tenido posibilidades de sobrevivir, la pareja solicito una cesárea, pero su solicitud fue denegada. Fue hasta tres horas después que la doctora procedió a practicar la cesárea, ya cuando el monitor fetal había dejado de registrar los latidos del corazón del bebé.
Las acusaciones de la demanda también se dirigen al personal del Centro Médico Regional del Sur, alegando que intentaron encubrir la decapitación al disuadir la realización de una autopsia y alentando a la pareja a incinerar el cuerpo del bebé. Además, se alega que el cuerpo fue manipulado para ocultar la decapitación, envolviendo su cuerpo para que pareciera que la cabeza estaba unida todavía.
Los abogados de la pareja han presentado cargos de negligencia grave, fraude e imposición intencional de angustia emocional contra la doctora Tracey St. Julian y el Centro Médico Regional del Sur. Si bien el caso sigue desarrollándose, la tragedia ha puesto de manifiesto las preocupantes tasas de mortalidad infantil y materna, especialmente entre las mujeres afroamericanas.
El centro médico emitió un comunicado en el que niega las acusaciones y expresó sus condolencias a la pareja. La comunidad médica y la sociedad en su conjunto están atentas al desarrollo de esta devastadora historia y a las acciones legales que se tomarán en busca de justicia y responsabilidad.