El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., impulsa una iniciativa para que el Gobierno federal pueda acceder a amplias bases de datos médicas con el objetivo de estudiar una posible relación entre las vacunas y el autismo, una teoría que ha sido examinada durante años por la comunidad científica sin que se haya encontrado evidencia que la respalde.
De acuerdo con reportes divulgados por medios especializados, el Departamento de Salud y Servicios Humanos está recopilando información procedente de sistemas estatales que permiten el intercambio de datos clínicos entre hospitales, clínicas y otros proveedores de atención médica.
La propuesta ha generado preocupación entre expertos en salud pública y privacidad de datos. Algunos especialistas han expresado reservas sobre la legalidad del acceso a información médica identificable y han cuestionado si dichos registros aportarían evidencia útil para una investigación de este tipo.
El debate se produce en medio de una creciente discusión en Estados Unidos sobre la protección de los datos personales de los pacientes y los límites del uso gubernamental de información médica. Mientras las autoridades defienden el valor de la investigación, diversos sectores insisten en que cualquier análisis debe respetar las leyes de privacidad y basarse en evidencia científica sólida.
Estudio revela brecha de género en el diagnóstico temprano del autismo