El presidente Donald Trump sorprendió a la opinión pública al firmar un decreto que crea unidades especiales dentro de la Guardia Nacional para enfrentar el crimen en ciudades con alta incidencia de violencia.
Con este anuncio, la estrategia anticrimen en Estados Unidos podría experimentar un drástico giro, en momentos donde la inseguridad sigue preocupando a miles de ciudadanos.
La medida, cuyo principal objetivo es frenar el aumento de delitos graves, se presenta a siete meses de haber asumido el cargo de presidente de EEUU, y ha generado intensas reacciones tanto dentro como fuera del país.
Trump señaló que estas nuevas fuerzas estarán equipadas y entrenadas específicamente para abordar situaciones de violencia extrema y el crimen organizado, destacando que los habitantes de ciudades como Chicago, Nueva York y Los Ángeles exigen respuestas más contundentes ante la ola de criminalidad.
“Que se designe un número apropiado de miembros entrenados de la Guardia Nacional de cada estado para que estén razonablemente disponibles para una movilización rápida con estos fines y que establezca una fuerza de reacción rápida permanente que esté disponible para un despliegue rápido a nivel nacional”, dijo el gobernante.
Según el mandatario, la creación de estas unidades especializadas de la Guardia Nacional sobre crimen refleja un compromiso firme por restaurar el orden y garantizar la seguridad ciudadana.
Reacciones y preocupaciones por militarización
Sin embargo, expertos y organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por lo que consideran pasos hacia la militarización de la seguridad pública.
Para algunos analistas, desplegar a la Guardia Nacional podría incrementar tensiones en las comunidades y abrir la puerta a posibles violaciones de derechos civiles.
Además, advierten que históricamente la presencia militar en el ámbito civil ha generado fricciones y desconfianza, aspecto sobre el que ya existen experiencias previas en América Latina.