El cierre del gobierno de EEUU es ya una realidad desde este 1 de octubre de 2025, tras el fracaso de los legisladores en alcanzar un consenso en el Capitolio.

El estancamiento entre republicanos y demócratas sobre el presupuesto federal ha llevado a la paralización de funciones clave, dejando a millones de empleados sin trabajo y servicios esenciales en pausa.

La falta de acuerdo en el Capitolio, donde ambos partidos buscan imponer sus condiciones, es el principal detonante del cierre gubernamental.

Las negociaciones no lograron aprobar a tiempo un paquete de gastos que permitiera financiar al gobierno, una situación que ya se ha repetido en ocasiones anteriores y que impacta tanto a la economía como a la política de Estados Unidos.

De acuerdo a expertos, el cierre del gobierno de EEUU implica la suspensión de salarios para más de 2 millones de empleados federales, el cese de operaciones no esenciales y retrasos en servicios públicos como la tramitación de visas y pasaportes. Además, programas de asistencia alimentaria y de salud podrían verse afectados si la situación se prolonga.

En el ámbito internacional, el cierre del Capitolio genera preocupación sobre la estabilidad política y fiscal del país, sumando presión al Congreso para encontrar una salida negociada. Para Centroamérica y Latinoamérica, el cierre puede tener efectos colaterales, sobre todo para quienes dependen de trámites en consulados y embajadas de EEUU.

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