La caída de bolsas mundiales se intensificó este dos de marzo tras un nuevo episodio de tensión en el Medio Oriente.
Los mercados financieros de Europa, Asia y América Latina registraron fuertes descensos. Esto ocurrió en respuesta a la escalada de conflictos que sacude la región y hace temer por la estabilidad del comercio global.
El conflicto generó también un aumento abrupto en los precios del petróleo y el gas. Esto impacta directamente a los países importadores—varios de ellos latinoamericanos, y sumando presión a la inflación regional.
Según reportan agencias, el barril de petróleo superó niveles inéditos en los últimos años, mientras que el gas natural duplicó su valor en algunos mercados internacionales.
Efectos en América Latina y Centroamérica
Para economías centroamericanas y latinoamericanas, las consecuencias son inmediatas: mayor costo de importaciones energéticas. Además, hay riesgo de devaluación en monedas locales.
Los bancos centrales de países como México, Brasil y Costa Rica han manifestado preocupación ante un posible encarecimiento sostenido de la energía, lo que podría frenar la recuperación pospandemia.
A su vez, el nerviosismo financiero genera volatilidad cambiaria y salida de capitales. Analistas estiman que la situación podría prolongarse si no hay una desescalada en la región del Medio Oriente, manteniendo la inestabilidad global.