LIMA (AP) — La derechista Keiko Fujimori y el ultra conservador Rafael López Aliaga lideraban el lunes el conteo de votos de las elecciones generales de Perú al computarse 53% de los sufragios.

Fujimori encabezaba la votación con 16,95%, según el conteo preliminar de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), pero ese respaldo es insuficiente para asegurarle una victoria en primera vuelta para la que la ley exige el 50% más uno del total de los votos válidos.

Esta es la cuarta vez que busca la presidencia la candidata de Fuerza Popular e hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).

López Aliaga, candidato del partido Renovación Popular y exalcalde de Lima, se ubicaba en segundo lugar con 14,55% de apoyo tras una campaña marcada por la alta dispersión del voto entre los 35 postulantes a la presidencia.

En tercer lugar, y a menos de dos puntos porcentuales de López Aliaga, se ubicaba el candidato Jorge Nieto Montesinos con 12,81% de los votos y con chances matemáticas de ingresar a una segunda vuelta prevista para el 7 de junio.

La ONPE mantuvo la publicación del conteo de votos de los comicios del domingo pese que hasta las 18.00 local (2300 GMT) del lunes 52.561 personas podrán votar en Lima.

La elección transcurrió con problemas logísticos y varios centros de votación abrieron sus puertas con retraso porque no había llegado el material electoral. En el caso de Lima, el Tribunal Electoral ordenó que continúe la votación el lunes en 13 colegios públicos que no abrieron la víspera porque no habían recibido las papeletas.

El lunes cientos de peruanos realizaban filas en esas escuelas públicas del sur de la capital.

Iris Valle, de 56 años, dijo a la AP que pese a sufrir de un problema en la rodilla llegó a votar a la escuela Alfonso Ugarte del distrito capitalino de San Juan de Miraflores. La mujer añadió que temía que le hagan un descuento en su trabajo por no asistir temprano a laborar.

Centenares de personas como Valle realizaban filas disgustadas porque algunas mesas electorales no habían abierto para sufragar pasadas las 7 de la mañana.

Según sondeos privados previos, ninguno de los postulantes llegaba a las elecciones con alta intención de voto.

Varias encuestas daban a Fujimori el primer lugar con una intención promedio del 15%. La dirigente política ha prometido combatir la delincuencia con las Fuerzas Armadas y construir nuevas cárceles. Detrás de ella se ubicaban cinco postulantes separados por pocos puntos porcentuales entre sí.

Perú celebró los comicios en medio de una crisis política que ha provocado el desfile de ocho presidentes y tres Congresos en una década y un incremento de la delincuencia que los ciudadanos identifican como su mayor preocupación.

Los electores se quejan además del aumento del costo de vida y de la persistente corrupción.

En el último quinquenio las denuncias por extorsión, un delito que ha provocado protestas y paralizaciones frecuentes del transporte público, se han quintuplicado, mientras que los asesinatos se han duplicado, de acuerdo con datos oficiales.

Perú en una inestabilidad presidencial sin precedentes: 8 presidentes han sido destituidos en los últimos 10 años

La pregunta de por qué es tan fácil destituir a un presidente en Perú ha cobrado vigencia en los últimos años. En el país andino, los jefes de Estado parecen tener una corta permanencia en el cargo, sorprendiendo al mundo por la frecuencia con la que el Congreso aprueba mociones de vacancia.

El caso de José Jerí ilustra cómo el Congreso peruano, dotado de amplios poderes y en un contexto de lealtades frágiles, se convierte en un actor decisivo que dificulta acuerdos de largo plazo y acentúa la incertidumbre política.

La censura en su condición de titular del Parlamento tiene un trasfondo mucho más confuso, son ocho presidentes que han sido destituidos en los últimos diez años.

¿Qué factores explican esta debilidad institucional que hace tan sencillo apartar del poder al presidente de la República?

Las causas estructurales de la inestabilidad política en Perú

El sistema político peruano otorga al Congreso amplias atribuciones para destituir a un presidente. La figura de la “vacancia por incapacidad moral permanente” es un mecanismo constitucional que, aunque debería aplicarse solo en casos extremos, se ha convertido en una herramienta recurrente para disputas políticas.

Esto se debe, en parte, a la ambigüedad de esta figura, lo que genera interpretaciones amplias y subjetivas para justificar la destitución.

Por otro lado, los constantes choques entre el poder Ejecutivo y el Legislativo han alimentado un clima de inseguridad política.

El Congreso peruano, altamente fragmentado y con frecuentes cambios de alianzas, suele priorizar intereses particulares por encima de la estabilidad gubernamental, propiciando crisis institucionales frecuentes.

En la última década, este fenómeno ha provocado la caída de varios presidentes, evidenciando la fragilidad democrática del país.

Según expertos, la falta de reformas profundas y la ausencia de consensos políticos continúan alimentando este patrón de inestabilidad.

Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro democrático en Perú y la urgente necesidad de reformas constitucionales para fortalecer la gobernabilidad.