La actriz Kelley Mack, conocida por su participación en la popular serie de zombis The Walking Dead, falleció el pasado sábado a los 33 años en su ciudad natal, Cincinnati, tras una batalla contra un glioma del sistema nervioso central, un tipo de tumor cerebral. Su familia confirmó la noticia a través de un comunicado en la plataforma CaringBridge, donde se destacó que su partida fue pacífica.
Nacida como Kelley Klebenow, la actriz dejó una profunda huella en la industria del entretenimiento con más de 35 créditos actorales y cinco como productora. Su papel más recordado fue el de Addy en la novena temporada de The Walking Dead, aunque también participó en series como Chicago Med y 9-1-1, ganándose el cariño del público y el respeto de sus colegas.
En redes sociales, el mundo del espectáculo expresó su pesar. Compañeros de reparto y admiradores recordaron a Mack como una artista talentosa y una persona excepcional. Alanna Masterson, quien compartió escenas con ella en The Walking Dead, escribió: “¡Qué persona tan increíble! Estoy muy orgullosa de haber luchado junto a ella en nuestro último episodio juntas”.
Además de su trabajo en televisión, Kelley Mack también se destacó en el ámbito publicitario y del doblaje, participando en campañas para marcas como Dr. Pepper, Ross, Dairy Queen y Chick-fil-A. Su amor por el cine comenzó desde niña, cuando recibió una cámara de video como regalo de cumpleaños, lo que marcó el inicio de su camino en la actuación.
Graduada de Hinsdale Central High School y con una licenciatura en cinematografía de la Universidad Chapman en California, Mack dedicó su vida a contar historias con pasión y autenticidad.
Le sobreviven sus padres, Kristen y Lindsay Klebenow; su hermana Kathryn, su hermano Parker, sus abuelos Lois y Larry Klebenow, y su pareja, Logan Lanier. Su familia expresó que el legado de Kelley vivirá en sus obras y en la memoria de quienes la amaron.