Un fósil de Tyrannosaurus rex descubierto en un rancho de Dakota del Sur será llevado a subasta, despertando nuevamente el debate sobre el destino de algunos de los hallazgos paleontológicos más importantes del mundo.

El ejemplar, conocido como “Gus”, recibe su nombre en honor al fallecido ganadero Gary “Gus” Licking, propietario del terreno donde fue encontrado. Durante años, Licking sospechó que bajo su propiedad se ocultaban restos de gran valor, una intuición que terminó convirtiéndose en un importante descubrimiento.

El rancho está ubicado en la formación Hell Creek, una de las regiones paleontológicas más reconocidas del planeta. Este yacimiento, que abarca partes de Montana, Wyoming y las Dakotas, ha sido escenario del hallazgo de numerosos fósiles de Tyrannosaurus rex, incluyendo algunos de los primeros ejemplares que permitieron identificar y nombrar oficialmente a la especie a comienzos del siglo XX.

La venta de “Gus” recuerda el caso de “Stan”, otro esqueleto de T. rex descubierto a pocos kilómetros del mismo lugar, que en 2020 fue subastado por 31,8 millones de dólares, estableciendo un récord para un fósil de dinosaurio en ese momento.

Sin embargo, la próxima subasta también ha reavivado el debate entre científicos y especialistas en paleontología. Expertos advierten que, si el fósil termina en una colección privada, podría quedar fuera del alcance de investigadores y museos, limitando las oportunidades para continuar estudiándolo y compartirlo con el público.

El caso vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el equilibrio entre los derechos de propiedad de quienes encuentran estos fósiles y la importancia de preservar piezas únicas del patrimonio natural para la investigación científica y la educación.

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