Un alto funcionario iraní advirtió que el país está preparado para enfrentar una guerra prolongada con Estados Unidos. Además, aseguró que continuará atacando objetivos en la región del Golfo Pérsico para presionar a otros gobiernos a intervenir. Así espera persuadir a Washington de retirarse del conflicto.
En una entrevista concedida en Teherán, Kamal Kharazi, asesor de política exterior de la oficina del líder supremo iraní, afirmó que actualmente no existe espacio para la diplomacia. Además, según el funcionario, las negociaciones han perdido credibilidad. Durante intentos previos de diálogo, se produjeron ataques militares mientras las conversaciones aún estaban en marcha.
Kharazi sostuvo que la única vía para poner fin a la guerra sería el incremento de la presión económica internacional, especialmente en los países de la región. También indicó que el aumento de la inflación y la escasez de energía podría obligar a otras naciones a intervenir. Así podrían detener las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Desde el inicio de las hostilidades, Irán ha realizado ataques en distintos puntos de Medio Oriente. Aunque Teherán asegura que sus operaciones están dirigidas contra intereses estadounidenses, reportes indican que instalaciones civiles, como aeropuertos y edificios residenciales, también han sido alcanzados.
El conflicto ha generado fuertes repercusiones en el mercado energético mundial. El tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz ha disminuido de forma considerable. Además, el precio del petróleo superó los 100 dólares por barril. Analistas estiman que alrededor del 20% del suministro mundial de crudo se ha visto afectado. Esta cifra supera el impacto registrado durante la crisis del Canal de Suez entre 1956 y 1957.
Además, el enfrentamiento ha reducido la llamada “capacidad disponible” del mercado petrolero, que representa la producción adicional que los países pueden activar rápidamente en caso de emergencia. Un portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que Irán está utilizando cerca del 60% de su capacidad militar para atacar bases estadounidenses y objetivos estratégicos en la región.
En medio de la escalada, Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo Alí Jamenei, fue designado durante el fin de semana como el nuevo líder del país. Esto podría intensificar las tensiones. Kharazi aseguró que las fuerzas armadas y el liderazgo político se mantienen unidos frente al conflicto.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó el nombramiento del nuevo líder iraní y calificó su designación como “inaceptable”. Ante estas declaraciones, Kharazi respondió que la decisión corresponde exclusivamente a Irán y no a otros países.
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