Un hallazgo arqueológico en el extremo sur de América ha permitido confirmar con evidencia material uno de los episodios más dramáticos del periodo colonial: el intento fallido de fundar la ciudad de Rey Don Felipe, conocida históricamente como “Puerto del Hambre”. Se trata de una pequeña moneda de plata del siglo XVI que coincide con los registros dejados por el explorador español Pedro Sarmiento de Gamboa, quien lideró la expedición y documentó la fundación de la colonia en 1584.

La pieza encontrada es un “real de a ocho”, una moneda ampliamente utilizada durante el Imperio español y símbolo del comercio global de la época. Según los investigadores, el objeto fue localizado exactamente en el punto donde Sarmiento de Gamboa afirmó haberlo depositado como parte del acto fundacional de la ciudad. Este detalle ha sido clave para validar los relatos históricos que, hasta ahora, dependían principalmente de fuentes escritas.

El descubrimiento tuvo lugar en los restos de la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación, actualmente en ruinas. La moneda fue hallada sobre una piedra en los cimientos del templo, lo que coincide con las descripciones realizadas en los documentos de la época. Este tipo de hallazgos es poco común, ya que no siempre se logra ubicar un objeto histórico exactamente en el lugar señalado por fuentes escritas de hace más de cuatro siglos.

La investigadora Soledad González Díaz, de la Universidad Bernardo O’Higgins, explicó que la moneda presenta en una de sus caras la cruz de Jerusalén y, en la otra, el escudo del rey Felipe II. Estos elementos refuerzan su autenticidad y su vínculo con el contexto histórico en el que fue acuñada.

“Encontramos la moneda exactamente en el lugar y en la posición descritos por Sarmiento en sus escritos”, señaló González Díaz, subrayando la relevancia del hallazgo. Para los especialistas, este tipo de coincidencias entre documentos históricos y evidencia arqueológica permite reconstruir con mayor precisión los acontecimientos del pasado.

El descubrimiento forma parte del proyecto de investigación ‘Ahondando en la epopeya del fracaso’, una iniciativa financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo de Chile. Este programa busca profundizar en el estudio de la colonia Rey Don Felipe, cuyo destino trágico la convirtió en uno de los ejemplos más emblemáticos de los desafíos enfrentados por los europeos en la colonización de territorios remotos.

La ciudad fue establecida en una zona estratégica cercana al estrecho de Magallanes, con el objetivo de asegurar el control español sobre una ruta marítima clave. Sin embargo, las condiciones extremas del entorno, sumadas a la falta de recursos y apoyo logístico, provocaron que la colonia colapsara en pocos años. La mayoría de sus habitantes murió de hambre, lo que dio origen al nombre con el que se la recuerda: “Puerto del Hambre”.

El arqueólogo Simón Urbina, de la Universidad Austral de Chile, destacó que el hallazgo tiene un valor excepcional porque conecta directamente la narrativa histórica con la evidencia física en el terreno. Según explicó, este tipo de pruebas “in situ” permite no solo confirmar hechos documentados, sino también orientar futuras investigaciones arqueológicas en la zona.

Gracias a la ubicación exacta de la moneda, los investigadores ahora pueden proyectar con mayor precisión la distribución de otras estructuras mencionadas en planos coloniales, como viviendas, almacenes y espacios comunitarios. Esto abre nuevas posibilidades para comprender cómo estaba organizada la ciudad y cómo vivían sus habitantes antes de su colapso.

Además, el hallazgo aporta información sobre las prácticas simbólicas de fundación utilizadas por los colonizadores españoles, quienes solían dejar objetos como monedas o reliquias en puntos clave para marcar el inicio de un asentamiento. Este tipo de rituales tenía tanto un significado político como religioso, reforzando la autoridad de la Corona en territorios recién ocupados.

El descubrimiento de esta moneda no solo confirma un episodio histórico, sino que también ofrece una ventana tangible al pasado, permitiendo a los investigadores reconstruir con mayor detalle uno de los intentos más fallidos de colonización en América. A más de cuatro siglos de distancia, la pequeña pieza de plata se convierte en un testimonio silencioso de ambiciones imperiales, desafíos extremos y una tragedia humana que aún resuena en la memoria histórica del continente.

Moneda única e histórica es valuada en más de $500,000