El gobierno de Irán ha emitido un severo mensaje: promete una “ruina total” en caso de que se reanuden los enfrentamientos armados y fracase el proceso diplomático en la región.
En medio de crecientes tensiones con Estados Unidos, la posición iraní reaviva el temor a una escalada militar a gran escala con impactos globales.
Las advertencias surgen en respuesta al endurecimiento de declaraciones por parte de Occidente y a rumores sobre posibles acciones militares.
Según medios internacionales, si las negociaciones se desploman y la guerra vuelve a la mesa, Irán ha prometido una represalia sin precedentes que podría sacudir no solo el Medio Oriente sino también la economía mundial.
En el contexto mundial, la relación entre Irán y Estados Unidos ha sido una de las más tensas de las últimas décadas.
Estados Unidos, junto con sus aliados, ha manifestado su preocupación por los movimientos militares y las amenazas de Irán.
La comunidad internacional insiste en la importancia de la diplomacia para evitar un conflicto que podría tener consecuencias humanitarias y económicas muy graves, en especial para regiones como Latinoamérica, altamente dependientes de los mercados energéticos globales.
Trump decidirá si acepta o no el acuerdo de tregua con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que sostendrá una reunión con sus asesores en la Sala de Crisis de la Casa Blanca mientras busca tomar una “determinación final” sobre si avanza con en acuerdo para extender el alto el fuego con Irán.
Trump confirmó las conversaciones de alto nivel en la Casa Blanca un día después de que The Associated Press y otros medios noticiosos informaran que negociadores estadounidenses e iraníes habían acordado un convenio tentativo que extendería el frágil alto el fuego durante 60 días mientras se sostienen nuevas conversaciones sobre el controvertido programa nuclear de Irán.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó el jueves que los adversarios habían alcanzado un acuerdo tentativo. Pero señaló que seguían debatiendo “un par de puntos de redacción” y que no podía decir si Trump aprobaría la propuesta.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, escribió el viernes en X que su país “no confía en garantías ni en palabras”, solo en acciones, y que “no se dará ningún paso antes de que la otra parte actúe”.
“No obtenemos concesiones mediante conversaciones, sino mediante misiles. En las negociaciones, solo les hacemos entender eso”, escribió Qalibaf, quien participó en negociaciones en Qatar esta semana. “El ganador de cualquier acuerdo es quien esté mejor preparado para la guerra al día siguiente de que se firme”, agregó.
Según un funcionario estadounidense familiarizado con el asunto, el acuerdo tentativo prolongaría durante 60 días el alto el fuego en la guerra, que ya lleva tres meses, e iniciaría una nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear de Irán.
Entre los primeros asuntos que se negociarían durante el alto el fuego de 60 días estaría qué ocurrirá con el uranio altamente enriquecido de Irán, indicó el funcionario, que no estaba autorizado a hacer comentarios públicos y habló bajo condición de anonimato.
La República Islámica de Irán tiene 440,9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, un corto paso técnico respecto de los niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Vance dijo el jueves por la noche que las partes dialogaban sobre “un par de cuestiones sobre el asunto nuclear, la reserva altamente enriquecida, y también la cuestión del enriquecimiento”. El vicepresidente insinuó que los negociadores intentaban fijar términos generales sobre el tema del uranio en el acuerdo tentativo, y que los detalles se concretarían en las conversaciones posteriores.
Aunque Trump y su equipo dijeron desde el inicio del conflicto que uno de sus objetivos principales era garantizar que Irán nunca pueda tener un arma nuclear, Vance presentó los logros de la guerra como algo mucho menos definitivo.
“Estamos en una posición en la que podríamos retrasar sustancialmente su programa nuclear, no solo durante el mandato de este presidente sino a largo plazo”, señaló. “Eso es algo muy, muy bueno para el pueblo estadounidense”.
Irán, que desde hace tiempo sostiene que su programa nuclear es pacífico, no se ha comprometido públicamente a renunciar a la reserva. Se cree que está enterrada bajo un trío de instalaciones nucleares que resultaron gravemente dañadas por ataques aéreos de Estados Unidos el año pasado.
Analistas nucleares han señalado que Irán podría considerar a China o Rusia, que mantienen estrechas relaciones con Teherán, como un posible tercer país aceptable para tomar posesión del uranio enriquecido. Pero Trump dijo el miércoles que “no se sentiría cómodo” con un plan así.
En el memorando propuesto queda claro que Irán no podrá imponer peajes en el estrecho de Ormuz y que tendrá que retirar todas las minas de la vital vía marítima en un plazo de 30 días, según el funcionario que habló bajo condición de anonimato.
Durante la guerra, Irán cerró de facto el estrecho, por el que transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en el mundo. Su cierre ha disparado los precios del petróleo en todo el planeta.
Irán ha dicho que está dejando pasar a algunos buques comerciales —alrededor de dos docenas al día en los últimos días, frente a más de 100 diarios antes de la guerra—. Pero la República Islámica también ha cobrado peajes por lo menos a algunos barcos y estableció a inicios de este mes una agencia formal de control, lo que impulsó una nueva ronda de sanciones de Estados Unidos esta semana.
En virtud del acuerdo tentativo, Estados Unidos levantaría gradualmente su bloqueo naval sobre los puertos iraníes y también aceptaría flexibilizar sanciones, lo que permitiría a Irán vender más de su petróleo.
Sin embargo, aun cuando surgieron noticias del posible acuerdo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones adicionales al brazo encargado de las ventas de petróleo del ejército iraní. Las nuevas penalizaciones, de las que informó primero The Associated Press, amplían la campaña de presión económica del gobierno de Trump sobre la República Islámica.
Irán ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir el fin de las operaciones militares de Israel en Líbano contra el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán. Las tensiones se profundizaron el jueves en Líbano cuando Israel realizó un ataque aéreo contra un suburbio del sur de Beirut, y otros ataques en la ciudad costera sureña de Tiro. Al menos 14 personas murieron en el sur del país.
Desde que comenzó el alto el fuego hace unas siete semanas, Estados Unidos e Irán han intercambiado ataques y acusaciones de violaciones del acuerdo. Pero no han vuelto a lanzar hostilidades a gran escala y han mantenido las negociaciones.

¡No hay paz! EE.UU. presume que hay un acuerdo de tregua e Irán lo niega
El acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán genera controversia internacional. La administración estadounidense informó que existía una prórroga pactada en el cese temporal de hostilidades, mientras que, en contraste, el gobierno iraní negó la existencia de tales negociaciones o acuerdos.
La confusión se produce en un contexto global de incertidumbre, donde ambas potencias mantienen posiciones opuestas sobre la reciente escalada de tensiones en Oriente Medio.
De acuerdo con fuentes oficiales de Washington, el alto el fuego incluiría medidas para facilitar corredores humanitarios y evitar una nueva ola de violencia regional.
“Quizá tenemos los mimbres de un acuerdo…Todo depende de lo que el presidente Trump quiera hacer”, insistía este jueves el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en la rueda de prensa semanal de la Casa Blanca, sin querer pronunciarse de un modo u otro. “Es una decisión que debe tomar el presidente Trump”.
Sin embargo, un portavoz iraní desmintió “cualquier tipo de acuerdo o conversación con Estados Unidos” sobre una extensión del cese de hostilidades, según declaraciones recogidas por El País.
Esta situación pone en tela de juicio la credibilidad de los canales diplomáticos actuales y deja a la comunidad internacional en espera de clarificaciones oficiales.
Mientras tanto, los actores involucrados en la región, incluidas organizaciones de asistencia humanitaria, siguen atentos a las resoluciones oficiales que permitan abordar la crisis.
EE.UU. e Irán alcanzan un acuerdo, según Axios
Las conversaciones en torno al acuerdo inicial entre Estados Unidos e Irán han captado nuevamente la atención internacional, luego de que Axios informara sobre avances significativos tras meses de negociaciones discretas.
Sin embargo, este acuerdo aún está pendiente de la aprobación definitiva de Donald Trump, quien podría influir de manera crucial en su futuro.
Según fuentes consultadas por Axios, ambos gobiernos han delineado los puntos principales que permitirían rebajar las recientes tensiones, sobre todo tras los ataques y represalias entre la Guardia Revolucionaria iraní y fuerzas estadounidenses en Medio Oriente.
Este contexto, marcado por acciones militares y una creciente preocupación global, ha motivado esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada mayor entre EE.UU. e Irán.
La situación actual demuestra que, aunque las delegaciones han avanzado en los lineamientos de un acuerdo inicial, la última palabra de Trump podría determinar su éxito o fracaso.
Irán responde: Ataca base aérea de EE.UU. en Kuwait
El ejército de Estados Unidos criticó duramente a Irán por violar un frágil alto el fuego, después de que Kuwait informara que había sido atacado en una nueva agresión que amenazaba las negociaciones en curso para poner fin a la guerra.
El Comando Central de Estados Unidos dijo que Kuwait había interceptado misiles lanzados por Irán a última hora de la noche del miércoles, y calificó el ataque iraní contra uno de los principales aliados de Washington en el golfo Pérsico como una “flagrante violación del alto el fuego”.
Kuwait había anunciado previamente un ataque en su territorio, e Irán anunció que había tomado represalias tras ataques a principios de la semana al disparar contra una base estadounidense en un estado del golfo Pérsico cuyo nombre no mencionó. El Ministerio de Exteriores de Kuwait condenó el jueves a Irán por lo que calificó de “agresión flagrante”.
Estados Unidos e Irán han intercambiado ataques durante toda la semana, incluso mientras el presidente Donald Trump expresaba confianza en que su gobierno está logrando avances en las negociaciones con Irán para poner fin a la guerra.
El lunes, Estados Unidos dijo que llevó a cabo lo que el Pentágono calificó de ataques “defensivos” contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones que colocaban minas en el sur de Irán.
Funcionarios estadounidenses dijeron a última hora del miércoles en Washington que sus fuerzas hicieron nuevas operaciones contra Irán, en las que derribaron cuatro drones iraníes de ataque unidireccional que representaban una amenaza en las inmediaciones del estrecho y atacaron una estación iraní de control terrestre en Bandar Abbas que estaba a punto de lanzar un quinto dron.
Los funcionarios no estaban autorizados a comentar públicamente y hablaron a condición de guardar el anonimato.
La Guardia Revolucionaria paramilitar de Irán, a través de la agencia de noticias estatal IRNA, reconoció el ataque en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Bandar Abbas y dijo que inició su propio ataque de represalia contra la base aérea que lanzó el asalto, sin especificar si el ataque mencionado había tenido como objetivo a Kuwait.
El ejército de Kuwait anunció que sus sistemas de defensa antiaérea interceptaron misiles y drones entrantes el jueves, sin proporcionar más detalles sobre cuál había sido el blanco. El país, sede del cuartel general avanzado del Ejército Central de Estados Unidos, así como de bases aéreas y una base naval, fue atacado repetidamente por Irán y milicias chiíes en Irak respaldadas por Irán antes del alto el fuego de abril.
El anuncio se produce mientras Oriente Medio permanece en vilo y las conversaciones para poner fin a la guerra siguen sin un rumbo claro.
Trump busca un acuerdo que reabra el estrecho de Ormuz, por el que antes pasaba aproximadamente una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural comercializados.
También intenta que Irán renuncie a su reserva de uranio altamente enriquecido, mientras que la República Islámica quiere que le levanten las sanciones económicas y la liberación de activos congelados para ayudar a su economía devastada.
La guerra ha sido impopular en Estados Unidos, y el cierre del estrecho por parte de Irán ha disparado los precios del petróleo, elevando los precios del combustible en todo el mundo.
Estadounidenses no creen que Trump solucione la guerra con Irán
El debate sobre la capacidad de Donald Trump para encontrar una salida digna en la guerra con Irán cobra fuerza, especialmente cuando los intereses de Estados Unidos parecen más comprometidos que nunca.
El análisis sobre la posible “salida de la guerra” de Trump frente a Irán plantea interrogantes sobre el liderazgo del mandatario y las consecuencias para el equilibrio en Medio Oriente.
Trump ha centrado su política exterior en posturas agresivas y decisiones unilaterales, que han terminado por aumentar las tensiones entre Washington y Teherán.
Ahora, analistas afirman que encontrar una salida favorable no solo es complicado, sino que podría no existir una “buena opción” para ninguna de las partes.
Según un análisis de CNN en Español, Trump enfrenta el dilema de retirar fuerzas sin perder poder geopolítico, o mantener el conflicto con altos costos humanos y políticos.
“A la gente no le gustaba la guerra desde el principio, no creen que vaya a traer muchos resultados positivos y no parecen esperar concesiones significativas, o al menos, concesiones que valgan la pena”, destacó la cadena de noticias.
Al respecto, se enfatizó en que varias encuestas sugieren que la gente simplemente quiere que esto termine.
La administración Trump se enfrenta a una encrucijada: si opta por la retirada rápida, corre el riesgo de dejar un vacío de poder que podría ser ocupado por grupos aliados a Irán y otros actores hostiles a Estados Unidos.
Por otro lado, mantener una presencia militar prolongada incrementa el riesgo de escalar el conflicto y debilita su posición ante la comunidad internacional.
Este escenario ya ha provocado preocupación entre congresistas y sectores diplomáticos estadounidenses, quienes ven lejana la posibilidad de una “buena salida” y advierten sobre la inestabilidad que puede propagarse por la región.

Guerra de EE.UU. con Irán agota armamento clave y abre vulnerabilidad ante China
Los contratistas militares de Estados Unidos necesitan al menos tres años para reponer las reservas de tres sistemas de armas clave utilizados intensamente en la guerra con Irán, según un análisis difundido el miércoles, lo que aumenta la preocupación de que las fuerzas estadounidenses tendrían una potencia de fuego limitada en cualquier conflicto futuro con China.
Los sistemas de armas para la guerra son los misiles de crucero Tomahawk, que se usan para atacar objetivos en lo profundo del territorio enemigo, y los interceptores Patriot y THAAD, que defienden contra misiles y drones entrantes.
“Estados Unidos tiene suficientes municiones para cualquier escenario plausible en la guerra con Irán, pero la reducción de los inventarios ha creado una ventana de vulnerabilidad para un posible conflicto en el Pacífico occidental”, afirmó el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) en su nuevo informe, al que tuvo acceso The Associated Press. “El tiempo necesario para reconstruir esos inventarios se ha convertido así en una gran preocupación”.
China tiene el objetivo declarado de garantizar que su ejército sea capaz de tomar Taiwán por la fuerza si fuera necesario para 2027, algo que, para los expertos, es más una aspiración que una fecha límite estricta por el impacto de la guerra.
Pero el presidente chino, Xi Jinping, advirtió este mes que, si Washington maneja mal sus relaciones con la isla autogobernada, Estados Unidos y China podrían terminar chocando o incluso en un conflicto abierto.
El análisis del centro académico con sede en Washington incorpora la histórica propuesta de presupuesto de defensa del gobierno republicano de Trump, de 1,5 billones de dólares para 2027, que acelera de forma significativa el gasto en municiones de alta gama que comenzó durante el gobierno demócrata de Biden. Aunque en el Congreso existe un acuerdo bipartidista para aumentar los inventarios, en el informe se indica que “el problema hoy no es el dinero; es el tiempo”.
“Se necesita tiempo para ampliar la capacidad de producción y construir estos complejos sistemas”, se explica en el informe sobre los efectos de la guerra, agregando que la ventana de vulnerabilidad durará “varios años hasta que los inventarios vuelvan a sus niveles anteriores, y varios años más antes de que alcancen los niveles que desean los planificadores de guerra”.
Aunque los inventarios de municiones son información clasificada, el CSIS indicó que existe suficiente información pública en los materiales presupuestarios del Pentágono para estimar los plazos de producción.
El presidente Donald Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han insistido en que Estados Unidos es capaz de librar cualquier guerra. Han presionado a los contratistas de defensa para acelerar la producción de municiones, y Hegseth dijo a los legisladores el mes pasado que el gasto militar en el mandato de Trump ayudará a los fabricantes a duplicar o incluso triplicar sus capacidades.
El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, afirmó en un comunicado que el ejército “tiene todo lo que necesita para ejecutar (operaciones) en el momento y el lugar que elija el presidente”.
“Hemos ejecutado múltiples operaciones exitosas con los comandos combatientes, al tiempo que garantizamos que el ejército de Estados Unidos posee un profundo arsenal de capacidades para proteger a nuestra gente y nuestros intereses”, manifestó Parnell.
Algunos expertos militares discrepan. Los funcionarios del Pentágono “conocían la realidad de nuestras reservas militares y, con suerte, le dijeron a alguien: ‘Oye, si vamos a esta pelea, incluso en las estimaciones más conservadoras, estamos reduciendo nuestras reservas a un nivel crítico’”, afirmó Virginia Burger, analista de alto nivel de política de defensa del grupo de vigilancia Project On Government Oversight y exoficial de la Infantería de Marina.
Las preocupaciones por la disminución de las reservas fueron uno de los temas tratados en audiencias recientes del Congreso. Para los demócratas, el suministro de municiones es una métrica contundente contra la guerra con Irán, que Trump inició sin la aprobación de los legisladores. Algunos republicanos sostienen que el problema proviene de que Estados Unidos envió sistemas de defensa antimisiles Patriot a Ucrania después de que Rusia invadiera en 2022, aunque varios aliados estadounidenses usan esos sistemas.
Las raíces del aprieto se remontan al final de la Guerra Fría, según Mark Cancian, coronel retirado de la Infantería de Marina y asesor de alto nivel del CSIS, quien coescribió el estudio con el investigador asociado Chris H. Park.
Tras la caída de la Unión Soviética a finales de 1991, Estados Unidos asumió que las guerras futuras serían cortas y regionales, con poca necesidad de grandes cantidades de armas tan sofisticadas, explicó Cancian en una entrevista. El Pentágono encargó cantidades relativamente bajas, suponiendo que el ejército no necesitaría muchas. Los contratistas militares respondieron en consecuencia, apoyándose en una huella de fabricación relativamente pequeña para producirlas.
La guerra de Rusia con Ucrania mostró que los conflictos pueden prolongarse y requerir inventarios profundos de armas avanzadas, indicó el experto. Al mismo tiempo, los estrategas militares de Estados Unidos realizaban simulaciones de posibles conflictos en el Pacífico occidental.
“La forma de pensar empezó a cambiar, pero simplemente lleva tiempo construir inventarios”, señaló Cancian, y añadió que parte del desafío consiste en poner al día una compleja red de cadenas de suministro y subcontratistas que producen componentes muy novedosos.
El gobierno del presidente Joe Biden debería recibir cierto reconocimiento por iniciar conversaciones con la industria de defensa, invertir dinero en la base industrial y aumentar la producción, afirmó Cancian, quien supervisó adquisiciones de equipo militar en la Oficina de Administración y Presupuesto en los mandatos del republicano George W. Bush y del demócrata Barack Obama.
“Mucha gente en el gobierno de Trump tiende a decir que todo era terrible hasta que llegaron, y eso no es cierto”, afirmó el especialista. “Ahora bien, sí es cierto que el gobierno de Trump realmente aumentó la financiación”.
Irán advierte que países vecinos no serán escudo de las bases de EEUU
El líder supremo de Irán ha advertido recientemente que las naciones de Oriente Medio ya no actuarán como un escudo para proteger las bases militares de Estados Unidos en la región.
Esta declaración refuerza la posición de Irán respecto a la presencia militar de EE.UU. en Oriente Medio, generando debates entre expertos y gobiernos regionales.
Jameneí subrayó que los países vecinos han cambiado su postura y no están dispuestos a custodiar intereses exteriores que puedan poner en riesgo su propia seguridad.
La presencia militar estadounidense en Oriente Medio ha sido motivo de controversia durante décadas. Mientras algunos gobiernos han permitido bases estadounidenses en su territorio bajo promesas de seguridad, creciente descontento popular y presiones internacionales están complicando estos acuerdos.
Expertos coinciden en que la advertencia de Jameneí podría influir en la política de países tradicionalmente aliados a Washington.
Además, incrementa la incertidumbre sobre la estabilidad regional y el futuro de las bases militares extranjeras.
EE.UU. ataca objetivos iraníes: violaron el espacio aéreo
Las fuerzas armadas de Estados Unidos informaron el lunes que llevaron a cabo ataques en “legítima defensa” en el sur de Irán, incluyendo plataformas de lanzamiento de misiles y embarcaciones que colocan minas, incluso mientras el presidente Donald Trump afirmaba en redes sociales que las negociaciones estaban “progresando satisfactoriamente”.
Los ataques se realizaron “para proteger a nuestros soldados de amenazas planteadas por fuerzas iraníes”, expresó en un comunicado el capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, pero aclaró que las fuerzas armadas están “actuando con moderación durante el alto el fuego en curso”.
Por el momento no había más detalles, incluidos más pormenores sobre las amenazas de Irán y lo que esto significa para las negociaciones. Previamente, Trump afirmó que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra contra Irán debería incluir el requisito de que varios países adicionales, entre ellos Arabia Saudí y Pakistán, se sumen a los Acuerdos de Abraham, los pactos negociados por Estados Unidos con el fin de normalizar las relaciones con Israel y que se forjaron durante el primer mandato del republicano.
Hizo la propuesta en momentos en que el incipiente acuerdo con Irán enfrenta críticas de otros republicanos que están a favor de una línea más dura hacia Irán, lo cual podría añadir nuevas complicaciones diplomáticas a las negociaciones.
Trump mencionó a Arabia Saudí y Qatar, diciendo que son países que deberían sumarse “de inmediato”, junto con Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania. Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos se convirtieron en los primeros países en sumarse en 2020.
Escribió que, “después de todo el trabajo realizado por Estados Unidos para tratar de armar este rompecabezas tan complejo, debería ser obligatorio que todos estos países, como mínimo, simultáneamente, se sumen a los Acuerdos de Abraham”, sumando una nueva traba al acuerdo con Irán.
Desde hace tiempo Trump ha albergado esperanzas de que Arabia Saudí se sume, pero el reino ha sostenido que cualquier acuerdo de normalización requiere primero establecer una vía clara para la creación de un Estado palestino. Eso también es clave para Pakistán, que está entre los países que no tienen relaciones diplomáticas con Israel.
Syed Mohammad Ali, analista que vive en Islamabad, hizo notar que la postura paquistaní sobre Israel sigue sin cambios, pese a la propuesta más reciente de Trump.
El presidente dijo que se refirió al plan de los Acuerdos de Abraham durante las negociaciones del sábado, algo que Irán ha ignorado por completo. Indicó que aceptaría que “uno o dos” países se negaran a firmar, pero señaló que la mayoría deberían estar dispuestos. Egipto y Jordania ya reconocen formalmente a Israel y tienen tratados de paz de larga data. Turquía reconoció por primera vez a Israel en 1949.
Masud Khan, exembajador de Pakistán en Estados Unidos, dijo que aún está por verse cuán viable podría ser la propuesta para los países en la lista de Trump.
“La invocación de los Acuerdos de Abraham en esta etapa le da una dimensión completamente nueva a los procesos diplomáticos y de mediación porque este tema no estaba en la agenda”, apuntó, y se refirió a la presión que enfrenta Trump en su país para alcanzar un acuerdo favorable, sumado a que Irán aún no ha aceptado el plan.
Aun así, observó Khan, “la vía diplomática todavía está funcionando, y creo que Pakistán ocupa un lugar central en ella, respaldado por países de la región”.
Sigue sin estar claro cuándo o cómo podría completarse cualquier acuerdo con Irán. Trump planteó que incluso Irán podría sumarse a los acuerdos a la larga, si se llega a un consenso.
Los acuerdos son una serie de pactos diplomáticos, económicos y de seguridad creados con influencia de Estados Unidos durante el primer mandato de Trump, originalmente entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, a los cuales siguieron Sudán, Marruecos y, más recientemente, Kazajistán.
Fueron presentados como una iniciativa para promover la cooperación entre países de Oriente Medio y el norte de África, y el gobierno los vio como una forma de allanar en parte el camino hacia vínculos plenos con Israel.