El presidente de Argentina, Javier Milei, aseguró que de no aprobarse la Ley Ómnibus en el país se vivirá una catástrofe de dimensiones bíblicas porque no tendrá las herramientas para responder a la crisis.
Las declaraciones de Milei se dan luego que varios sectores han cuestionado las más de 600 reformas, con las cuales busca tener el control absoluto del país hasta el 2025.
Milei emitió un mensaje sobre su proyecto el pasado sábado, alertando de las consecuencias si los congresistas no están dispuestos a ayudar sus cambios drásticos.
El mandatario se pronunció sobre la Ley Ómnibus por medio de una cadena de noticias de radio y televisión, en la cual le dejó claro al pueblo argentino que de no aprobarse sus reformas, sus promesas de campaña prácticamente no se cumplirán.
Una de las reformas más controvertidas de las 600 reformas otorgaría al Ejecutivo facultades extraordinarias hasta finales de 2025, con la posibilidad de extenderse por dos años más.
Además, penaliza el derecho a la protesta; obligando a los sindicatos y movimientos sociales a pedir permiso para poder realizar cualquier actividad en las calles del país.
“El próximo será duro para todos. Pero la otra certeza que tengo es que, si nuestro programa es obstruido por los mismos de siempre que no quieren que nada cambie, no tendremos los instrumentos para evitar que esta crisis se convierta en una catástrofe social de proporciones bíblicas“, dijo Milei al intentar presionar al Congreso para la implementación de la Ley Ómnibus.
Recordó que recibe el país con la peor herencia de la historia, lo que le evitará avanzar como tanto lo prometió en su campaña electoral.
El líder libertario, como se autodenomina, justificó la urgencia de las medidas al afirmar que son necesarias para contrarrestar los efectos de décadas de políticas que empobrecieron a Argentina, la cual promete convertir en una potencia.
“Los diputados y senadores tendrán que elegir si quieren ser parte de la solución o si quieren seguir siendo parte del problema”, manifestó el mandatario. Sus declaraciones son vistas por los críticos como presiones para lograr la aprobación que le daría superpoderes.