De manera discreta y rodeada de hermetismo, se habría producido recientemente en Miami, Florida, una reunión entre el consultor político venezolano JJ Rendón y el actual alcalde de la capital, Nasry “Tito” Asfura. El encuentro ha despertado suspicacias dentro de círculos del Partido Nacional, debido al peso político de los actores involucrados y al momento en que ocurre.
JJ Rendón ha sido una figura influyente en campañas presidenciales de América Latina y en Honduras es ampliamente reconocido por haber asesorado estrategias vinculadas al expresidente Porfirio “Pepe” Lobo y al entonces presidente Juan Orlando Hernández. Por ello, cualquier acercamiento con liderazgos nacionales suele interpretarse como una señal de reacomodo político o de posibles alianzas de cara a futuras disputas de poder.
Fuentes de entero crédito ligadas al Partido Nacional aseguran que durante esa reunión Rendón habría condicionado su eventual asesoría política presidencial al respaldo de decisiones clave dentro del aparato estatal. Según estas versiones, la presión estaría dirigida tanto al alcalde Asfura Zablah como al entonces presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, para dar luz verde a un endeudamiento millonario. Siempre de acuerdo con estas fuentes, dicho respaldo podría convertirse en moneda de cambio dentro de la carrera por el liderazgo nacionalista.
El señalamiento cobra relevancia porque, aunque faltaba tiempo para los comicios generales, el 2016 ya perfilaba un escenario marcadamente electoral. En ese contexto, los principales aspirantes comenzaban a mover sus fichas, fortalecer estructuras, buscar apoyos estratégicos y consolidar financiamiento político. Dentro del oficialismo, la pugna interna por la candidatura presidencial prometía intensificarse entre figuras con poder territorial, influencia legislativa y cercanía con el Ejecutivo.
Para sectores críticos, este tipo de maniobras reflejaría una práctica recurrente en la política hondureña: el uso de recursos públicos, deuda estatal y negociaciones de alto nivel como instrumentos para construir proyectos electorales personales. Las sospechas se agravan al recordar el profundo desgaste institucional que dejó el saqueo al Instituto Hondureño de Seguridad Social, un caso que marcó la indignación pública y alimentó denuncias sobre el presunto uso de fondos y estructuras del Estado para impulsar ambiciones partidarias.
En medio de ese panorama, la presunta reunión en Miami no solo alimenta especulaciones sobre una nueva alianza dentro del nacionalismo, sino que también reabre el debate sobre la transparencia con la que se toman decisiones económicas de alto impacto para el país. De confirmarse estos extremos, el endeudamiento público dejaría de verse como una medida técnica o financiera para convertirse en una pieza más de negociación dentro de la disputa por la sucesión presidencial.