El australiano fundador de WikiLeaks, Julian Assange, obtuvo una nueva victoria para frenar su extradición luego que el Tribunal Supremo le permitiera recurrir en otra audiencia futura.

La decisión de la Justicia británica se deriva de dos de las tres garantías ofrecidas por Estados Unidos sobre el tratamiento que recibiría si fuera extraditado.

El fallo de la Corte Suprema es producto de la petición de los jueces a las autoridades estadounidenses de las garantías que tendría el australiano de ser entregado, y lo que le permitió frenar su extradición por algunas semanas.

Según las leyes del país norteamericano, Assange podría acogerse a la Primera Enmienda de la Constitución que protege libertad de expresión. Con la enmienda, el australiano se libraría de una condena de muerte.

La defensa del australiano ha esgrimido que la Primera Enmienda no es una protección para su cliente, ya que los jueces no están obligados a otorgarla porque Assange no es ciudadano estadounidense.

“Decimos que se trata de una garantía descaradamente inadecuada”, dijo Edward Fitzgerald, defensor del australiano antes que los tribunales le permitieran frenar la temida extradición.

El proceso de extradición del comunicador de 52 años que desveló actos de corrupción de altos funcionarios estadounidenses, incluido el actual presidente Joe Biden se ha extendido por varios años.

El tribunal de Reino Unido emitió en junio del 2022 un fallo a favor de EEUU, perdiendo su batalla más importante y la que ha logrado detener por menos de un año.

La familia y la defensa de Assange han asegurado que de ser extraditado enfrentaría en EEUU la muerte por dejar al descubierto los actos ilícitos de la clase política. “Solo hay una decisión: no a la extradición”.

El comunicador fue detenido en la embajada ecuatoriana en Londres en abril del 2019, tras siete años de encierro para evitar la envió a los EEUU.