Uno de los logros más impactantes de la ciencia y la tecnología en tiempos recientes ha sido el nacimiento de las dos primeras bebés concebidas por un robot en Estados Unidos. Este avance representa un paso significativo en el control de la reproducción humana, algo que diversas empresas de fertilidad habían estado buscando lograr y que finalmente se ha anunciado.
La tecnología de reproducción asistida en Latinoamérica ha incorporado el uso de la inteligencia artificial, mientras que la posibilidad de editar genéticamente a nuestros futuros hijos mediante el sistema Crispr-Cas9, aunque actualmente prohibida por ley, ya ha dado lugar al nacimiento de tres bebés en 2018.
Además, la robótica se ha sumado a esta carrera y está avanzando rápidamente en la tecnología para crear óvulos o espermatozoides a partir de otras células humanas, lo que ha sido logrado por varios de los involucrados en la robotización de la fecundación.
Esta evolución en la ciencia de la reproducción humana se ha vuelto cada vez más sorprendente, llegando incluso a superar la imaginación del escritor Aldous Huxley en su novela distópica “Un mundo feliz” de 1932, en la que planteaba un futuro en el que los seres humanos fueran creados por máquinas.
Recientemente, un grupo de mil expertos de renombre, incluyendo al historiador israelí Yuval Harari y al empresario tecnológico Elon Musk, publicó una carta instando a la comunidad tecnológica a frenar el desarrollo de la inteligencia artificial, específicamente el ChatGPT5.
Este modelo de inteligencia artificial podría tener la capacidad de comprender y tomar decisiones con un grado de “raciocinio” y autonomía sorprendentemente similar al humano.
En 2015, algo similar sucedió con el desarrollo del método Crispr-Cas 9, lo que llevó a una moratoria hasta que se establecieron consensos y normas internacionales. Sin embargo, en 2018, el científico chino He Jiankui anunció el nacimiento de las primeras dos bebés editadas genéticamente, las cuales podrían representar una nueva especie que pueda reproducirse.
El uso de robots en la reproducción asistida se presenta como un nuevo gran avance. Aunque actualmente es experimental y aún no ha pasado las certificaciones necesarias para ser aprobado por la FDA en Estados Unidos, se espera que en dos años lo logre.
Si esto sucede, podría reducir significativamente las barreras de acceso a la reproducción asistida, especialmente en sociedades con menores ingresos, y aumentar el número de bebés nacidos por este método. Según Santiago Munne, un genetista premiado y director de innovación de la empresa española Overture Life, que diseñó y construyó el robot, la automatización de la reproducción asistida reducirá los costos de producción, disminuirá la cantidad de ciclos de FIV necesarios y permitirá una mejor eficacia del proceso.
Además, Munne destacó que la automatización permitiría que un embriólogo junior con una tarifa menor pueda realizar el proceso en lugar de un embriólogo senior que cobra una tarifa mucho más alta.
Munne explicó que los bebés fueron engendrados mediante el uso de su máquina ICSIA, la cual automatiza la inyección del esperma en el ovocito. Los primeros experimentos se realizaron en España en colaboración con Embryotools, y luego se implementaron en la clínica New Hope de Nueva York, lo que resultó en el nacimiento de dos bebés.
Estos resultados fueron publicados previamente en la prestigiosa revista Lancet bajo el título “Primeros embarazos clínicos con un robot ICSI”, escrito por Nuno Costa-Borges, Santiago Munne, entre otros.
En los Estados Unidos, varias empresas buscan automatizar la fertilización in vitro, con el objetivo de hacer más bebés. Aproximadamente medio millón de niños nacen mediante este método cada año en todo el mundo, pero la mayoría de las personas que necesitan ayuda para concebir no tienen acceso a medicamentos para la fertilidad o no pueden pagarlos.
Según un artículo del periodista especializado Antonio Regalado en la revista del MIT, un ingeniero sin experiencia en medicina de fertilidad utilizó un controlador Sony PlayStation 5 para fertilizar más de una docena de óvulos mediante una aguja robótica y un solo espermatozoide. Uno de los padres de los bebés nacidos a través de esta técnica se mostró entusiasmado, pero pidió anonimato. Si, como afirmó la médica ambiental Shanna Swan, en 2045 la mayoría de las parejas necesitarán reproducción asistida, la ciencia, la tecnología y los negocios parecen estar preparándose para responder a la demanda. Según el embriólogo Gustavo Martínez, la automatización del laboratorio en la reproducción asistida es un paso importante, pero siempre será necesaria la intervención humana en la selección y manipulación de óvulos y espermatozoides.